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r J SATURNALIA La plebe, amontonada eon ese hervor de las multitudes impacientes, aguarda en el Foro la puesta del sol y con ella el comienzo de las saturnales, las fiestas más extraordinarias y estupendas que celebra Boma; tan estupendas y extraordinarias, que el orden social parece resquebrajado y roto durante siete días, las costumbres vueltas de arriba abajo, las condiciones civiles invertidas, y derogados temporalmente los duros preceptos de la seca legislación deceuviral. Cuando el sol empieza á caer y á ponerse rojo, cuando las soberbias columnatas del Foro, los arcos de triunfo, las columnas rostrales, los templos y palacios que allá, se asientan, van acentuando su perfil entre las sombras y parecen una legión de fantásticos y negros titanes, un pontífice de alba vestidura sale del i templo de Saturno, del templo más respetado que ningún otro, porque desde QIL. que Tulo Hostilio le construyó es el arca santa del Tesoro público. r j JC Baja el pontífice la grandiosa escalera, y al reunirse con el pueblo abre sus brazos sobre él y grita con voz estentórea: ¡Satwnales! ¡saturnales! Un alegre rugido del pueblo acoge aquella redentora voz de libertad; diseminase por las calles de la urbe al grito de ¡lo saturna ¿e. y bandadas de esclavos corren á alborotar y á embriagarse llevando en la cabeza el gorro de los manumitidos. Manumisión temporal tan sólo, pero muy intensa por lo mismo que es corta; siéntanse á la mesa de sus amos, y éstos les sirven el vino y la comida; cuelgan sobre sus hombros aporreados la toga pretexta, y sus dueños les ayudan y visten; agarra el patricio los bajos enseres del esclavo, y el esclavo se sienta en las sillas cumies y grita con afectación cómica: ¡Cives romanus sum! Loca y frenética algarada de esclavos ebrios y de amos que gozan oyéndoles disparatar; parodia ridicula de la ciudadanía necba por los capitis diminutio; comilonas interminables de minuta estrambótica, durante las cuales el rey del lestin, elegido entre los esclavos más humildes, manda como un déspota á sus compañeros y á sus amos; coronan éstos de rosas á sus siervos y les llenan las copas de los vinos más caros; el esclavo de un orador ¡mita á su amo en la tribuna, el de un magistrado administra justicia cómicamente, el de un filósofo se pasea con gravedad sosteniendo con sus compinches larga y peripatética conversación. En los campamentos, en los talleres, en las escuelas, en los tribunales, en las villas del campo romano como en sus provincias y colonias, oelébranse de igual manera las saturnales desde el punto y hora en que el pontífice saturnino anunció á la puesta del sol aquel Eoma al revés Prohibense las ejecuciones, oondónanse las deudas, suspéndense las guerras y cesa el duro trabajo de los miseros mientras duran aquellas fiestas que ponen la férula en manos del discípulo, el águila de los caballeros en el puño del más humilde legionario, la púrpura en el traje de los siervos, las haces del pretor al servicio y para salvaguardia del último de los esclavos. Tales son las fiestas de Saturno, en las cuales los grandes señores de Eoma no sólo ríen y celebran los atrevimientos y donaires de sus siervos emborrachados, sino que honran al dios, al viejo Orónos, marido de Cibeles y padre de Júpiter, cambiándose presentes y regalos, copas de plata, cráteras labradas, corbeilles de aceitunas, higos de Lybia confitados y obras de los grandes poetas, todo ello acompañado de misivas burlescas ó exámetros festivos y disparatados. LUIS R O Y O (DIBUJOS DB A N D R A D K) VILLAIÍOYA