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REVISTA- ALUSTRADA 7 ANO IV MADHID, U DE PEBUBKO DE 1894 NUM. 197 ACTUALIDADES AGRESIÓN A L E M B A J A D O R MARROQUÍ I no sor por ella, la estancia en la corte de los representantes de S. M. Sheriffiaaa hubiera pasado desapercibida casi por completo; pero no hay mal que por bien no venga pueden decir en árabe el embajador, los seB cretarios y el acompañamiento de caids; pues apenas se consumó aquel acto, que por tratarse de un loco no puede ser calificado do punible, llovieron de tal modo los obsequios, los desagravios, las satisfacciones y los trasportes de cariño sobre turbantes y alquiceles, que no parecía sino que todos nos considerábamos culpables y veíamos ya el alfanje do Mahoma, que no la espada de Damoclos, suspendido sobre nuestros pescuezos. Se iiabló on los primeros momentos de complicaciones europeas, del derecho de gentess pisoteado, maltrecho é imposible de arreglar, del fusilamiento inmediato del culpable, y hubo otra porción de exageraciones y colmos, á los cuales nos llovó con demasiada prisa nuestro temperamento meridional. Poco á poco se vio que nos habíamos pasado de cumplidos, y que las hermosas y sencillas palabras de la Keina dichas al embajador en el momento de presentar éste sus credenciales, bastaban y sobraban para dar satisfacción á Marruecos de un ultraje que no era ultraje y de una bofetada que apenas si lo fué, según manifestación de los mismos moros. El agresor Aun á riesgo de repetir noticias ya sabidas del lector por los diarios, juzgamos conveniente acompañar el retrato adjunto con algunas líneas de información. D. Miguel Puentes y Sanchís cuenta cuarenta y seis años de edad. Antiguo coronel de infantería, pasó en 1890 á la sección de reserva del Estado Mayor general con el empleo de general de brigada. El Sr. Fuentes era socio asiduo del Ateneo y uno de los concurrentes más constantes á la biblioteca del simpático Círculo, donde todas las tardes pasaba un par de horas leyendo obras de historia militar. Pasaba plaza de huraño y misántropo; su carácter, fácilmente excitable, se irritó muchísimo cuando los suFotog. napoleón. cesos de Melilla, y algunos ateneístas le vieron en aquella ocasión golpeando furiosamente un mapa de nuestras posesiones en África. Está fuera do duda que el general Faontes, si no es un alienado, procedió en la tarde del 31 de Enero con manifiesta obcecación y f aera de toda cordura. En el Congreso, en la prensa y en muchos círculos, ha sido calificada su acción de cobarde, con notoria impropiedad en las palabras. Quien acomete frente á frente y de día á un hombre armado de todas armas, rodeado de servidores y gente armada y apercibida, podrá ser un loco si no se encuentra motivo racional para su agresión, pero nunca un cobarde, como dijeron algunos respetables y valerosos representantes del país. El hecho de autos G- ráfica y artísticamente, como trazado por el pincel de Huertas, lo damos representado en la página siguiente. A las dos de la tarde del 31 del pasado, cuando las carrozas de gala que habían de conducir á Palacio á la embajada marroquí aguardaban á ésta en la Carrera do San Jerónimo, frente al hotel de Itusia, la representación en pleno de S. M. Sheriffiana bajaba la escalera del hotel rodeada de íunoionarios palatinos. Tras de los secretarios y caid- í venía el embajador Sidi Brisha, hombre respetable y anciano, apoyándose en eljÉP l del introductor de embajadores señor Zarco del Valle, é inmediatamente acompañado del intérprete Sr. Saavedra y del caballerizo señor Pineda.