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M. Félix Faure Nuevo Presidente de la República Francesa m La dimisión de M. Casimiro Porier fué noticia que cayó en los círculos políticos como una bomba. Mas aún no nos liabíamos repuesto de la sorpresa, cuando supimos que la nación francesa, con una rapidez y una seguridad que en vano tratan de turbar los partidos ultra- radicales, había en veinticuatro horas aceptado la dimisión, encargado á M. Dupuy el ministerio interino, reunido en Versalles la Asamblea, y elegido, enfin, un nuevo presidente sin tener que apelar á candidaturas de fuerza, como lo hubieran sido, verbigracia, la del general Saussier ó algún otro ilustre caudillo de la Francia. La mediocridad de M. Faure es una garantía para la nación, como lo fué en su día la de M. Carnot, el presidente modelo villanamente asesinado en Lyon en Julio pasado. M. Félix Faure apenas si había figurado en política, por lo menos en primera fila. Desde 1881 representaba al Havre en la Cámara, y sus conocimientos profundos y prácticos en cosas do mar le elevaron el año pasado á la cartera de Marina en el gabinete de M. Dupuy. Antes habla sido subsecretario con Grambetta, con Ferry, con Tirard y con Brisson, rival suyo este último en la reciente elección para la presidencia de la Kepública. Es casi seguro que todos los elementos republicanos y francamente patriotas se agruparán on torno del nuevo presidente, pues á nadie se le oculta que si en las dos últimas I V í j crisis ha podido la Kepüblica vencer á sus enemigos, fácil i) j i fi sería que al ocurrir otra se encontraran más embravecidos r i y fuertes los dos partidos temibles para la Francia actual: el socialismo por un lado, el orloanismo por otro. V El duro mejicano Tan llevado y traído en lenguas ha sido con motivo de la crisis monetaria que aflige á Puerto Eico y á Filipinas, que consideramos nota de curiosa oportunidad la reproducción en nuestras planas del lamoso peso mejicano? cuya recogida piden elementos importantisimos de aquellas Antillas. La abunda noia en ellas de la moneda de plata, favorecida por la libre importación de la moneda de esta clase, por la depreciación de este metal y por la falta de un tipo legal de numerario con las armas de la nación y la efigie del soberano, ha traído como consecuencia la crisis monetaria de aquel país, cuestión en la cual el peso mejicano viene á ser la cabeza de turco sobre que se descargan golpes y más golpes. Es curioso saber que el peso mejicano tiene, después de todo, más plata que el duro español: pero faltándole lo que í vr ii; V p á i 1 1 r- P 3 V 4 A V j- podríamos llamar garantía oficial, más que signo representativo de valor es una mercancía como otra cualquiera, cuyo valor es más ó menos grande, según el precio de la plata en el mercado. Quioquiap, el distinguido escritor tan perito en asuntos filipinos, exponía no há mucho en un enérgico artículo el problema monetario del Archipiélago, y terminaba pidiendo que haya en Filipinas moneda autentica y legal; que ostente la moneda que allí circule las armas de España y la efigie del rey; que cese la falsificación y el matute; que España y la ley imperen en aquella tierra.