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UN BUEN VIGILANTE DE CONSUMOS No recuerdo liien si Sandalio Peroles era nacido en Astudillo 6 en Trigueros del Valle; pero esta mínima circunstancia monta poco en la historia que os voy á contar. Sólo, si, es de saber que el tal Sandalio Peroles era un mozo como de hasta veinticinco años de edad, robusto y bien conformado de cuerpo, sano de corazón y no mal provisto de inteligencia. Tenía por padre á un labrador bien acomodado, que allá en tierra de Castilla sudaba el quilo cultivando el duro suelo con el santo fin de sacar adelante á tres Peroles que Dios le había dado: al mayor hízole cura, y consiguió bien pronto verlo de ecónomo en Támara, lugar que está á la derecha mano según vamos de Palencia á Santander; al mediano unciólo al yugo gravísimo de la labranza; y al menor, que era nuestro héroe, como le vio despabilado y activo, mandólo á Madrid al lado de un tío suyo, gran maestro en el arte sutil del matute, hombre poderoso y bien quisto, panzudo y adinorado, que andaba muy próximo á pescar una concejalía. 1 -i I y- J i Mi i í f, j r i i! b r i Pues, amigos de Dios, han de saber ustedes que asi que el tío echó el ojo al muchacho, oompren dio que era hombre de armas to mar y aptísimo para las picardías matuteras, y que en cuanto aprendiese el camino, habría de deslizarse por él tan guapamente, que en poco tiempo llegaría á hacer pasar, si no un camello por el ojo de una aguja, por lo menos un carro de vino por los ojos no siempre abiertos de los vigilantes de consumos. Pero el tío no quiso asi de pronto descorrer ante la vista inocentona del sobrino el velo de la ciencia de la defrau-