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¿Dónde estoy? P o r q u e no sabremos por dónde andamos, de dónde salimos, n i á dónde vamos á p a r a r Cada vez que se r e ú n e el A y u n t a m i e n t o acuerda qui- Hacendistas, políticos y sabios de b u e n a fe acudieron á presenciar las pruebas de u n a r e t e n t i v a n u m é r i c a asombrosa. Corrieron voces de que I n a u d i aspiraba á ocupar la t a r á las calles de Madrid sus nombres legendarios y característicos p a r a ponerles u n apellido m á s ó menos ilustre, como quien p l a n t a u n cartel electoral. -Son atroces estos ediles, decía u n cesante de consumos; no se c o n t e n t a n con dar las plazas, quieren dar las calles también. Como s i e s t a confusión fuera poca, la calle Mayor, la de Claudio Coello y otras, tienen n u m e r a c i ó n doble ó variable, según el tiempo ó la cotización de la Bolsa. H o y vive usted en el n ú m e r o 12 y m a ñ a n a en el 27 y cinco céntimos, como h o y se acuesta usted en la calle de los Tres Peces, verbigracia, y m a ñ a n a se despierta en la de Pérez (D. Blas) ó Gómez (D. Lucas) Menos mal, que cerca de Madrid hay dos ó tres manicomios, para que v a y a n e n t r a n d o en ellos todos los carteros del I n t e r i o r L a Cibeles fuera de su sitio, la P u e r t a del Sol sin fuente, las calles cambiadas, los números eonfandidos; ¿qué va á pasar aquí? Nada: que el único oficio productivo va á ser el de cicerone. En un rincón de Asturias, Don l elayo hizo al fjodo volver de su desmayo. Pero los descendientes del héroe de la Reconquista no han heredado, según parece, sus hábitos guerreros. Asi se desprende de la famosa cuestión que con el título de Las quintas de Asturias ha rodado por l o s periódicos. ¿Qué cuestión es ésta? Sencillamente, que las quintas en A s t u r i a s eran n a d a más que q u i n t a s de reoreo. E n los dos últimos años, la Diputación provincial ha declarado exentos del servicio militar á 6.000 mozos y útiles p a r a el mismo á 19. Sin duda tienen allá u n Machiehaco p a r a andar por l a Diputación, y al llegar la época del reclutamiento estalla a n u a l m e n t e y deja mancos, tullidos, cojos y ciegos á todos los asturianos de diecinueve años de edad. cartera de H a c i e n d a en la primera crisis, y arbitristas de ambos partidos, lo mismo liberales que conservadores, acudieron á poner en u n aprieto al presunto rival. -A ver, le dijeron, díganos usted la cifra de las economías en el próximo presupuesto de Guerra. E I n a u d i se atascó. P o r q u e él divide de memoria por cuatro números. P e r o le pedían más. L e pedían que dividiese por cuatro números y u n cabo. I n a u d i es u n prodigio: juega con las cuatro reglas como puede j u g a r cualquiera con los cuatro dedos. E l i n h u m a n o Gobierno que nos rige piensa, sin embargo, poner á la Diputación en u n b r e t e en vez de enviarle socorros p a r a a m p a r a r á t a n t a gente que quedó i n ú t i l en l a flor de su edad. ¡Ingrato Gobierno! Si todas las corporaciones provin ales i m i t a r a n el ejemplo de la de Asturias, ¿no serian u n hecho las economías en el ramo de Guerra? I n a u d i el famoso calculador, llegó á Madrid y dio su primera sesión ante la Academia de Ciencias. (DiBUJOB DE C I L L A) L a elevación á potencias (gran facultad p a r a u n ministro de Estado) y la extracción de raíces (recurso n o flojo contra el libre cuitivo del tabaco) las d. omina mejor, seg u r a m e n t e que quien l a s i n v e n t ó Que e n t r a r á en el Gobierno es seguro; lo que no se sabe es si irá á Hacienda ó á U l t r a m a r P o r q u e quien extrae t a n bien la raíz cubica, ¿no extraerá fácilmente la raíz portorriqueña y la raíz filipina? A u n q u e ambos á t r e s problemas no son p a r a el Gobierno raíces, sino raigones de los más rebeldes y duros. LUIS R O Y O VILLANOVA