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Madria, los andamios de la Cibeles y el reo que está en capilla, ó sea la fuente de la Puerta del Sol. nito que oían los frailes cistercienses cuando la hora de su tránsito estaba próxima. De todos modos, en los gobiernos civiles no se vive estos días. -El jeíe, dicen los empleados, ha recibido un telegrama largo y urgente. ¿Ha pedido la clave? -Sí. -Entonces vendrá en músicsf. Al fin resulta que, en efecto, se trata de un despacho cifrado; pero no es pidiendo la dimisión, sino transmitiendo los números de la lotería. Y á propósito de lotería. Todavía está dando juego el número agraciado con el premio mayor de Navidad, el número más guasón de Subirá el termómetro, y con los días largos vendrán tiempos mejores. Correrán normalmente los trenes, funcionará el telégrafo como en sus mejores días, se desentumecerá la política, despabilarán por ahí la antorcha del arte, y llegarán los teatros á la temperatura del frito, y no del refrito, como hasta aquí. Por hoy, nos frotaremos las manos de frío. ¡Quiera Dios que mañana podamos frotárnoslas de gusto! Va picando en historia la tan cacareada combinación de gobernadores. Díjose que sería amplia y extensa, y ahora se dice que apenas si va á llamarse combinación. Cada Poncio tiene sus aldabas más ó menos altas y sonoras, y en cuanto hubiera un tanto asi de perjuicio personal para cualquier caballero de los de fajín verde, h M se armaría una de golpes y de repiques tan de mal agüero para la situación como aquellos aldabonazos de San Be- cuantos han salido del bombo de la ITortuna; un número digno de ser extraído, no el 22, sino el 28 de Diciembre. La primera noticia fué que había caído en Burgos. Huelga general en la ciudad de las Huelgas. Desde la Quinta hasta la Isla, y desde los cubos al otro lado del Arlanzón, los burgaleses se preguntaban unos á otros por los doce millones. -El número se tomó aquí, dijeron, pero voló á la gran Antilla. Tomadura de pelo para la ciudad de Lain Calvo; afeitadura general para el pueblo de Ñuño JKasura. El agraciado fué un indiano, un señor Alaroia. Bueno; pues ahora resulta que tampoco este señor tiene nada que ver con el gordo. Eepartió el billete entre misteriosos partícipes, y á él no le ha correspondido ni medio real. Acaso el gordo, que creímos en Burgos y luego en Cuba, esté en Kueva York, ó en Filipinas, ó en Nicaragua, antes de haber salido de las arcas del Tesoro. Indudablemente, el crédito es una gran institución. Para hacer correr el dinero. T para hacer volar las falsas noticias. LUIS ROYO VILLANOVA (D I B U J O S D E CILLiA.