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Á OCHO DÍAS VISTA Año nuevo. -Parállals general. -Motus es causa caloris. -La labor del cronista. -El frío en política. Cada mlnlatro en su casa y Canalejas en la de toaos. -Bidendo presupuestos. -El frío en el teatro. -El gato al agua. -Preparativos artísticos. Tiempos mejores. -Frotémonos las manos. -La combinación de gobernadores. Pondos y aldabas. -Aldabouazos de San Benito. -La bistoria del gordo. -Un número, un premio j varias equivocaciones. El comienzo de los años es siempre el mismo. Como n i ñ o de pocos días que q uier a n d a r y no puede, que pretende m a r c h a r y cae al suelo, que quiere sostenerse sobre entrambos pies y llora y gimotea viendo flaquear sus rodillas, asi el año en su m e s primero está privado de todo movimiento y de toda facultad de locomoción. Trenes y más trenes son detenidos por l a s nieves en esas vias férreas de Dios; piérdese el caminante en medio de la g r a n sábana que b o r r a los linderos del camino; los alambres del telégrafo niéganse á t r a n s m i t i r toda clase de nuevas, y parece que nada ocurre, porque n a d a se sabe ó todo se averigua con retraso. Motus es causa caloris; y a lo sa bemos. Si todo se movier a en relación con el frío que hace y p a r a contrarrestarlo, el frío se sentiría menos; ¿pero quién se mueve cuando el frío paraliza lo mismo los músculos del liomlire que la sera, y se dice que estos no son momentos de hablar, sino de confeccionar los presupuestos; se añade que cada ministro t r a b a j a en el suyo y el de Hacienda en el de todos los demás, y se resume la situación de los conseieros responsables diciendo que cada uno está en su casa y Canalejas en la de todos. P u e s qué, ¿es cosa t a n fácil la nivelación de los presupuestos? Mirad u n nivel cualquiera, u n nivel de aire. m u s c u l a t u r a de lúerro de la locomotora y las fibras, más ó menos musculares, de la red telegráfica? De ahí que con la paralización ferrocarrilera y l a de telégrafos v e n g a n t a m b i é n la paralización política, la literaria, la dramática, en términos tales, que hacen soh r a d o peliaguda la labor del cronista, empeñado en com e n t a r lo ocurrido d u r a n t e los días primeros del año presente. ¿Qué h a y de política? Nada; allá en el salón de conferencias corros de periodistas y diputados, que y a n o se agrupan en torno de este ó del otro personaje, sino alrededor de u n leño com. o u n árbol de g r a n d e que arde y arroja chispas sobre los morillos de la chimenea. Claro es que de algún modo ha de justificarse esta so- P a r a conseguir la hori ¿ontalidad y hacer que la inconst a n t e hurbuja se m a n t e n g a en medio del nivel, ¡qué cuidado, qué silencio, qué quietud, qué t a c t o especial n o h a c e n falta! Así, p a r a los presupuestos, sin el silencio y la quietud actuales n o podrían confeccionarse; cualquier suceso, cuchufleta, movimiento ó rumor, daría al traste, n o y a con la nivelación, sino con el a p a r a t o y los que a n d a n en el nivel; es decir, los que a n d a n en el ajo. ¿Qué h a y de teatros? Nada, por ahora; n i n g ú n éxito ruidoso é indiscutible aclaró la situación este otoño, casi t a n lleno de fracasos como de estrenos. Con t a n t o t e a t r o abierto de p a r en par, n o sabemos aún cuál va á ser quien lleve al fin el gato al agua, ó á la contaduría cuando menos. Quizá los estrenos que se anuncian en la Comedia y en Tovellanos, acaso la r e a p e r t u r a del Español, vengan á resolver el problema; cuando esto escribo, los carteles siguen alimentados todavía con las sobras del año pasado. Y si el frío t e a t r a l continúa, ¿cómo a c a b a r con la plaga de los llamados reventadores ó pateadores? Sería mucha exigencia pedir á los morenos que, en medio del frío general, n o hicieran á los pies e n t r a r en calor, siquiera p a r a n o salir del teatro, como de costumhre, con los pies frescos y la cabeza caliente. ¿Qué hay de arte? P r e p a r a t i v o s n a d a más. L a entusiast a y regocijada a p e r t u r a del Circulo de Bellas Artos do