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Asi como Los tejedores, de Haupman, idea primaria de la que se han servido Trancos y Llana, es un verdadero credo socialista, abigarrado por las tintas negras de una eterna protesta, dura, sin tonos sonrosados, El pan delpobre se desliza en otro ambiente, es más obra, admirablemente cincelada y pródiga en efectismos y situaciones dramáticas, pero nunca desde el punto de vista de la obra alemana, exclusivamente de propaganda y altamente subversiva. Las tendencias pueden, mejor dicho, nacen de la índole de los personajes, gente de blusa, trabajadores en constante lucha, como es natural, con el capital, siempre absorbente. Por esta razón, el tipo del patrono, el burgués, está colocado fuera de la realidad, para que el contraste pueda surgir, para que la tensión constante pueda subsistir; pero esto más bien es la obra del autor dramático, recurso sancionado, que la de un sectario de escuela. La obra es eso; la lucha entre el capital y el proletariado, el problema que constantemente se agiganta, el caballo de batalla del venidero siglo. Aun en la escena final, que reproduce con esa admirable justeza de la fotografía la escena más violenta y más hermosa de la obra; aun en esa situación, en que la hija ve morir á su padre, honrado jornalero, lazo de unión entre los espíritus levantiscos y las exigencias del dueño de la fábrica; aun en ese momento, lo dramático absorbe toda idea, toda doctrina; en aquel instante es una hija que pide venganza, es la mujer que en frases desgarradas y ESCENA FINAL DEL CÜAETO ACTO SOLDADO (SI: Cuevas) -Eetírese usted, que le van á matar. abiertas por el dolor llora al autor de sus días; es la situación dramática constante, acentuada con mayor ó menor habilidad, y que abunda más, porque va encajada en el marco de la más espantosa miseria. Además, y por si estos razonamientos no fuesen bastantes, quien conozca á Erancos y á Llana, espíritus con refinamientos de burgués, con deslizamientos de una vida tranquila y sin desequilibrios, es imposible que pueda sospechar en aquellos risueños semblantes el verso de la dinamita y de la destrucción. Igual ó parecido asunto ha llevado Graldós al teatro de la Comedia, y á nadie se le ha erizado el cabello; bien es verdad que la índole de aquel teatro hizo ver á todos un socialismo de guante blanco, en tanto que el público que asistió á Novedades creyó ver á través de aquellos aplausos fervientes de la clase trabajadora, contingente de aquel coliseo, una voz de alerta y una excitación á los mal contenidos apetitos de los sediciosos. No es, pues, una obra de escuela, es una obra dramática con todos sus perfectos caracteres; una obra con ambiente de vigorosidades, sin anemias ni linfatismos, con exceso de glóbulos rojos. Es, en el año dramático, la obra de más empuje que se ha estrenado, y reciban por ello mi más completa enhorabuena la empresa, Luis París, que una vez más ha demostrado su exquisito gusto; los autores y los actores, que han confirmado sus talentos y mis vaticinios al profetizarles una excelente campaña, provechosa tanto para el arte como para ellos. Fotografías hei: ha- -í durante la representación jior 31. Franzev, de la Sociedad Artistlco- Fotográfica, Principe, 2 á. Luía GABALDON