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COMENTARIOS A UN P E E I Ó D I G O GÜALQUIBBA -i A Sección Política: La Crisis. -La caída del G- obierno se impone, como se impone siempre l a desaparición de la vía pública de todo lo pntrefaeto ¡Bravo, m u y bien! ¡El artícnlo está escrito de mano maestra! ¡Amigo Eamirez, esto se va por la posta! -Paes m a l d i t a la gracia qne á mí me bace. -Me lo figuro ¡veinte mil realitos por tres horas de oficina, ó dos- -O n i n g u n a -Se dan casos. P e r o la breva se concluye. ¡Ya era hora! En cuanto á mí, me veo otra vez camino de Filipinas. Pero, hombre, no ponga usted esa cara; y a le m a n d a r é un palasan superior. ¡Vaya usted al diablo! No quiero oír m á s sinvergüencerías, Esto no es prensa, n i G- obierno, n i liberales, n i nada. ¡A ver, mozo, traiga usted u n a de Santa Bárbara, fuerte! II Sección Mercanlil: Los tratados de comercio. -Resulta, pues, que los tejidos. de algodón sufrirán r u d a competencia de otros productos similares extranjeros; pero, en cambio, las carnes y embutidos salen beneficiados, porque será imposible que las demás naciones nos impongan sus j a m o n e s y salchichones ¡Homa, tiene grasia el articulito! ¡No dice n i u n a sola palabra de los calsetines de algodón! P a r a escribir de estas cosas se figuran los madrileños que basta con estudiar cuatro andróminas en los libracos do Economía Política, y así r e s u l t a n estos desbarates. ¡Yo sí que podría escribir bien! ¡Yo, que he sido d u r a n t e v e i n t i c u a t r o años contramaestre de la primera fábrica de calsetines de Europa! L a verdal es que no viene al Círculo ningún periódico como La Llumanera de C amh- ils. s casi t a n bueno como el Brusi. ¡Qaé artículo trajo ayer sobre los calsetines de algodón! I! I i ¿i cesOi JSl crimen de anoche. -Después de coitarle la cabeza, García se sentó en u n a butaca y se fumó u n pitillo de á cuarenta, pensando en el modo de hacer desaparecer el cadáver Ocurriósele encerrarle en u n b a ú l mundo (sistema conocido por nuestros lectores) peio como no tenía n i n g u n o á mano, se decidió á arrojar su víctima al pozo, lo que realizó pronunciando estas palabras: ¡Ya m e he librado del mochuelo! lo cual denota la cínica perversidad del García. ¡Caramba, y qué habilidad tienen estos chicos de la prensa p a r a aver i g u a r hasta los menores detalles! A ver si hay algo más. ultima hora. -El juzgado h a puesto en libertad á García por resultar completamente inocente del crimen de anoche. Parece que hay otra pista que nos permitirá descubrir al verdadero criminal ¡Caracoles! P u e s si se le llega ocurrir á e s t e repórter que he sido y o el nutor del asesinato, me h a b í a caído la lotería. Revista de Bellas Artes. -El sacerdocio de la crítica n o s impone el deber de la severidad p a r a con las obras expuestas; que n o en v a n o hemos almorzado con B o n n a t en París, cenado con M a c k a r t en Viena, y j u g a d o al billar con Pradilla en Eoma. Así llegaremos hasta la dureza p a r a corregir