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LA MISA DEL GALLO PROLOGO E N LOS ARBOLES ¿Está tocando la campana? ¡Cosa más singular! ¿Si se nos h a b r á pegado la paja. del nido y será ya do día? Pues no, que es de noche, y muy do noche! ¡Tan, tan, tan! ¡Y es á misa! ¿A. misa á estas horas? ¡Sí, si, á misa es! Subámonos á V la r a m a más alta á ver si so divisa algo. ¡Berr! ¡Qué frío hace aquí arriba! L a puerta de la iglesia está de par en par. ¡Anda, cuánta gente! ¡Mirad, bajarse de ahí y vamos á enterarnos qué misa es esa! r, N LA MONTAKA ¡Por vida de! Toda la semana sacudiendo el monaguillo con los zorros las paredes, limpiando con el plumero altares y hornacinas: toda la semana recosiendo la sacristana las ropas de la Virgen, los ornamentos; toda la semana el sacristin, y aun el mismo seüor cura, refrescando los dorados con t i e r r a blanca y vinagre; todo dispuesto, y resultar ahora esta nevada horrible. Porque ¡cuidado con la m a n e r a de nevar! Desde la a m a n e c i d a comenzó á caer u n a hilada de copos blancos t a n co. -npaota, que apenas si dejan entrever los accidentes del campo sus remolinos. Trochas, caminos, collados, oteros, nada existe, borrado por la helada alfombra. Ú n i c a m e n t e los árboles solitarios y sin hojas, con sus ramas en cruz como los mártires, con la cabeza hundida entre los hombros p a r a esquivar en lo posible las bofetadas de la ventisca, y a que no les sea dado huir, yerguen sus siluetas de fantasmas en el paisaje desierto. P o r fortuna, el temporal amainó con el véspero, llevándoselo el crepúsculo, y asi no dejarán de asistir como buenos cristianos á la misa clásica todos los vecinos del pueblo de la quejiga, medio enterrado e n t r e la nieve. E n los hogares no ha de quedar nadie: los gatos dormitando al amorcillo de las brasas. No es noche de fogata, de castañas, de cuentos, de rueca, sino de andar por ahí, por las callejas, y y a andan en pelotones mozos y inozas a t r o n a n d o con sus g r a n des panderos las praderas dormidas y cantando las coplas de Navidad mientras llega la hora de ir á la iglesia.