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-Todo lo que t ú quieras, res ponde el galán alargando u n a- mano p a r a pellizcar oariñosamen te á la costurera. ¡Ea, y a empezamos! Estáte quieto, ó t e doy con l a llave en los morros. J u s t a como Mariquita, se apunta u n real de participación en el gordo, pero u n real p a r a el porvenir; es decir, que n o paga de pre senté. El asistente del comandant e del segundo piso j u e g a media peseta procedente de sisas n o municipales. -Ponme dos pesetas, dice el sereno; y a que sea, que le toque á u n o para m e t e r el chuzu al muni: cipiu y retirarse a l ostrecismu. Doña Ménica, que es u n a patron a por afición, que no es de liués... ¿pedes como ella misma anuncia, aun cuando tiene e n su casa dos menesterosos de seis reales, con principios, chocolate y jergón, tam, bien lleva p a r t e e n el décimo si le d a n u n resguardo, porque como h a sufrido tantos desengaños en el mundo, sin contar la muerte de su esposo, no confía n i en la camisa que usa para dormir. -Me ha dicho el carbonero, vocea M a r i q u i t a hablando de v e n t a n a á v e n t a n a en el patio con otra chica doncella del derecho, vamos, del cuarto segundo de la derecha, que se casa conmigo s i m e toca la lotería. -Pues hija, proporsién que te sales, replica la otra, que es del género vizcaíno p u r o Cuando se reúne el cupo, como dice el tendero, se procede á. la cap. t u r a del oriío; esto es, á la compra del décimo ó de los décimos, según lo recaudado. Después viene el reparto de recibos á los señores jugadores, porque el tendero conserva el original; el décimo no sale de su poder, p a r a lo que le autoriza el ser el m a y o r partícipe en la empresa. Los recibos son documentos personales é intransferibles. Formales, y al p a r sencillos, se reducen á un pedazo de papel de b a r b a ó de papel r a y a d o pequeño y sin más sello ni g a r a n t í a que la firma del fundador social. A u n q u e con esto basta, que donde él firma, firma el rey mal comparado. Modelo que se cita: ¡Ea! ahora y a no falta sino que nos toque, dice el tendero á j sus cómplices. ¿Qué piensas hacer con el di n e r u d e la lotería, Dumingu? preg u n t a u n caballero de la fuente de Pontejos á u n condiscípulo, tambien con plaza fija e n la misma academia. -Comprare c u a t r o vacas más p a r a l a familia, y c o m p r a r t e el pradu de a r r i b a -Cuernos comprarás tu, conde- -Y tú, ¿qué piensas hacer si te toca A grueso? p r e g u n t a la señora fina á su esposo, que a n d a m u y mosqueado con u n amigo gordo que visita con frecuencia la casa. p i vVÍ liX íl tcsU -y. a. i 7 Y L- tVo) j i 1 fe i f U i í Í, íi. -C- U f f- ¿V i i Y f ul- fVr f- í 1 j f H L l m. C, z l C -Jl 4 fn 0 jff. Si. y t 1 3 B V j f J -i f TJX J: ¡t i L. dríg J, i i. -f -i ii J j) ZJ- I W K! C Ó t í H- -7