Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
S 28 según dicen los autores con Barrada, de cuatrocientas millas; de modo q uo el viaje duró á lo menos t r e i n t a j o r n a d a s Además do esto, el camino, t a l como lo describe San Buenaventura, ora áspero, ignorado, lleno de bosques y poco frecuentado. Era á la sazón en invierno, por lo que tuvieron que caminar eonnieves, lluvias y vient o s por senderos quebrados y lodosos. María contaba entonces quince años, doncella delicada y no acostumbrada á semejantes viajes. No tenían quien les sirviese, n i criado n i criada, como dice San Pedro Crisólogo; ellos mismos son los amos y criados. 0 h. Dios mío! jqué compasión daría el ver esa tierna doncella, con su Hijo recién nacido en sus brazos, cómo huía por este mundo! San Buenav e n t u r a pregunta; ¿Cómo lo hacían para comer? ¿En dónde pasaban las noches? ¿Cómo se hospedaban? ¿Y cuál podía ser su alimento sino u n pedazo de pan duro que llevaría San Tesé ó que recogerían do limosna? ¿Dónde h a b í a n de dormir en t a n pésimo camino, especialmente en las doscientas millas do desierto que debían atravesar, como refieren los autores, que no había casas ni posadas, sino sobre la a r e n a ó en el bosque, debajo de algún árbol, expuestos á la intemperie, con peligro de los ladrones ó de las fieras de que abunda el Egipto? ¡Oh! Cualquiera que hubiese encontrado á estos tres grandes personajes, sin duda les hubiera tomado poitres infelices mendigos y vagabundos. Según Brocardo y Jansenio, habitaron en el Egipto en u n lugar llamado Maturoa, a u n q u e San Anselmo es de parecer que so establecieron en la ciudad de Heliópolis, antes llamada Menfis, y ahora Cairo. Y aquí puedo considerarse la gran jíobreza que sufrirían d iranto los siete años que permanecieron allí, como afirma San Antonio con Santo Tomás y otros. Eran extranjeros, desconocidos, sin rentas, sin dinero, sin parientes; apenas podían sustentarse con el trabajo do sus manos. Siendo unos necesitados, escribe San Basilio, es evidente que se proporcionarían el indispensable sustento con su trabajo. Landolfo de Sajonia dice además, y sirva esto para consuelo de los pobres, que María padeció allí t a n t a pobreza, que á veces carecía hasta do u n pedazo de pan que su Hijo le pedía acosado por el hambre. Después de la muerto do llerodes, refiere el mismo San Mateo, el Ángel aparecióse otra vez en sueños á San J o s é ordenándole que volviese á J u d e a Hablando San B u e n a v e n t u r a de este regreso, considera la extremada angustia que la b i e n a v e n t u r a d a Virgen sufriría por la fatiga que en aquel viaje debió padecer Jesús, el cual entonces tenía unos siete años, poco más ó monos; pues en tal edad, dice el Santo, era t a n crecido, que no podía llevarle en brazos: y tan pequeño, que no podía c a m i n a r por sus pies. SAN ILDEFONSO MARÍA DK IJIGORI I SCI: T Í: IIA NKDITA DK si; sri, f- u