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S 2 Q Adoración de los pastores R e p a s t a b a n sus ganados á las espaldas de u n m o n t e de la t o r r e de Belén los soñolientos pastores. Alrededor de los tronóos de u n o s encendidos robles que restallando á los aires daban claridad al bosque, en los nudosos rediles las oYOJuelas se encogen; la escarcha en la yerba helada beben, pensando que comen. No lejos, los lobos fieros unas por otras t u r b a d a s con balidos disconformes; cuando el nuncio soberano las plumas de oro descoge, y enamorando los aires les dice tales razones: Gloria á Dios en las alturas, paz en la t i e r r a á los hombres. Dios h a nacido en Belén en esta dichosa noche. Nació de u n a pura Virgen; buscadle, pues sabéis dónde, que e n sus brazos le hallaréis Llegan al portal dichoso, y aunque j u n t o s le coronen, racimos de serafines quieren que laurel le adornen. L a pura y hermosa Virgen h a l l a n diciéndole amores al Niño recién nacido, que Hombre y Dios tiene por nombre. El Santo Viejo los lleva adonde los pies le adoren, que por las cortas mantillas los mostraba el Niño entonces. Todos lloran de placer: -S- t -i- xM y ¿js gíiij- vS M Vív. V- i m- il i 1 1: -gp WJ. n v tá 1 M pl í í -i H P nMnE fá pi -i con aullidos feroces desafian los mastines, que adonde suenan responden, cuando las oscuras nubes de sol coronado rompe u n capitán celestial de sus ejércitos nobles. A t ó n i t o s se derriban á si mismos los pastores, y por l a lumbre, las manos sobre los ojos se ponen. Los perros alzan las frentes y las oyejuelas corren. si 0 s 0 r envuelto en mantillas pobres. Dijo; y las celestes aves, en u n aplauso conformes, acompañando su vuelo dieron al aire colores. Los pastores, convocando con dulces y alegres sones toda la sierra, derriban palmas y laureles nobles, llamos en las manos llevan y coronados de flores; por la nieve forman sendas, cantando alegres canciones. d í MilH ff 1 piii pero ¿qué mucho que lloren lágrimas de gloria y pena, si llora el Sol por dos soles? El Santo Niño los mira, y para que se enamoren, se ríe en medio del llanto y ellos le ofrecen sus dones. Alma, ofrecedle los vuestros, y porque el STiño los tome, sabed que se envuelve bien en telas de corazones. L O P E DE VEGA CUADKn DE I RMLO