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25 Adoración de ¡os Ángeles L a uoclie do A aviiUid, que ya ol alba se acercaba, los ejércitos dol cielo i randos ñostas celebraban. Bajan de las altas sillas á Belén y su comarca con músicos instrumentos do que el aire resonaba; con hermosura iucroiblo que vellos enamoraba, con vestidos como nieve que toda b l a n c u r a pasan, sembrados de pedrería una muy vistosa gala, Las rodillas por el suelo, desta m a n e r a se hablan: Tras ellos los querubines en traje y beldad que agrady con u n a gozosa lumbre que en derredor les cercaba, entran á adorar al Xiño, que con gracia les miraba. E n t r a r o n luego los tronos en una lucida escuadra; cantando vienen canciones con orden nueva y lozana, y como de amores arden, cada cual se señalaba. Volando vienen distintos, cercados de u n a luz clara, á donde u n Niño ha nacido que es su Dios y su monarca. E n t r a r o n los serafines, que más de su amor se abrasan. Bien vengáis, Rey de la gloria, b u e n a sea vuestra llegada, pues venís á poner fuego y abrasar do amor las almas. Gran razón tiene de amaros la naturaleza h u m a n a y contender on amores con la corte soberana, pues se vistió on traje h u m a n o vuestra N a t u r a increada. con humildad y con gozo postrados todos le alaban. Vienen las dominaciones con majestad que admiraba, y al común Señor adoran de la máquina croada. ¡Oh, qué gozo era el oillos y el ver sus trajes y galas! Í B A Y AlíCÁNGEL DE A L A K C Ó CUADllO DB J; 0 ffOUllLEAU