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824 Un dia vio aparecer en forma h u m a n a y e n t r a r en su casa á Gabriel, el Ángel de Dios. El Ángel le dice: Dios te salve; llena eres de g r a c i a El Señor está contigo. Eres bendita entre las mujeres. Maria que, como todas las prometidas de Judea, vivía retirada y oculta entre sus parientes, lejos de las miradas de los hombres, turbóse con la presencia del Ángel, y al oír sus palabras, buscó el significado de tal saludo. No temas, le dijo el Ángel. Estás en gracia de Dios; concebirás y darás á luz u n hijo, á quien darás el nombre do Jesús. Él será G- rande; se le llamará Hijo de Dios; el Señor le dará el trono de David, su padre, y r e i n a r á en la casa do J a c o b por siempre: su reino será sin fin. La Virgen comprendió entonces que se t r a t a b a del Salvador ansiado, de Aquel que ocuparía por toda u n a eternidad el trono de David, del Esperado de las naciones, que debía ser gloria de Israel y orgullo de su madre. Mas ¿cómo e r a l l a m a d a á e s t e p a p e l divino Ella, que había ofrecido su inocencia á Dios? En medio de su sorpresa, asi pidió explicación al Arcángel; ¿Cómo se cumplirá t u aviso? Yo no he conocido á n i n g ú n hombre. El Espíritu Santo vendrá á ti, le respondió el -i. ngel, y el poder del Altísimo te cobijará bajo su sombra; por esto el engendrado so llamará el Hijo de Dios. E L PADKE DIDON tL AJDKO Di- MUlllLLO Nacimiento do Jesús Euóles al cabo forzoso acogerse a u n portalejo ó mesoncillo, hecho á maner a do cueva, que estaba en las b a r b a c a n a s de Belén, como dicen San J e r ó n i m o y Orígenes, labrado por la naturaleza y no por arte, con providencia divina, porque aunque los demás edificios se arruinasen y cayesen, quédase siempre en pie el lugar donde nació Dios. No nos dice el Evangelio si ora común ó de dueño particular; pero es cosa más probable que fué en u n albergue común á donde los pobres y peregrinos se debían ds acoger para repararse de las injurias del cielo. E n este lugar h a b í a u n pesebre con heno, en que estaban comiendo un buey y u n asno, ora fuese de piedra, como le parece á San Crisóstomo, ora do madera, como se dice comunmente, a u n q u e es cosa muy fácil de averiguar, pues le tiene hoy E o m a en suma veneración como reliquia t a n preciosa en el templo de Santa M a r í a la Mayor. Este pesebre pareció á la Virgen era b u e n a comodidad p a r a servir de cuna y de cama á su Hijo bendito, ora fuese por el abrigo del Hijo, ora porque su Madre pudiese mejor de rodillas adorarle, ora también porque la t e r n u r a y delicadeza de la Virgen n o siempre bastase á tenerle en sus brazos; y después de haberle dado sus pechos virginales y mil besos en las mejillas divinas, y después de haberle envuelto y dicho mil regalos y dulzuras, le puso sobre el heno del pesebre p a r a que se cumpliese, como dice San J u a n Crisóstomo, la profecía de Isaías: que el buey conoció su poseedor y el asno el pesebre de su señor. DIDUJO DE II01 1 IAN FHAY CRISTÓBAL DE EONSKCA