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ANO IV M A D B I D 29 DK DlCIEMBKE DE 1894 NÚM. 191 EL NINO- DIOS LA Anunciación Las esperanzas de la nación j u d í a iban á realizarse. Bios no había mirado p a r a ello ni á los grandes, ni á l o s jefes religiosos, ni á los doctores, n i á los sabios, sino que eligió de entre la t u r b a u n a c r i a t u r a humilde. Encerrándose como u n secreto en el corazón del pueblo, contemplando sus sencillas almas, se dispuso á sacar de sus filas los elegidos que debían salvarle. La j o ven designada por Dios llámase María, y cuenta diez y seis años. L a tradición le da por madre á A n a y por padre á J o a q u í n muerto d u r a n t e la infancia de su hija; ésta ha sido educada en el Templo y es de descendencia real: por sus venas corre sangre de David. Fenómeno e x t r a ñ o en u n pueblo donde todas las mujeres podían ambicionar la gloria de ser madre del Mesías; en una raza en la cual, y á causa de aquella creencia, la esterilidad era u n oprobio, María, obedeciendo á inspiración divina, ofreció á Dios su virginidad. Sin embargo, según la ley y la costumbre judia, siendo única heredera debía desposarse con un pariente próximo que recogiese la herencia: este hombre era José, de la misma tribu y familia de la desposada. L a ceremonia de la e n t r a d a en casa del marido no se había celebrado aún; la joven vivía con su madre, y en víspera de boda preparaba su traje de desposada como todas las jóvenes prometidas de su país.