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814 estupendo interés que llevó á las p u e r t a s de la P l a z a á medio Madrid, y y a se piensa en c o n t r a t a r p a r a la temporada próxim. a dos ó tres cuadrillas de- gladiadores, y aun aprovechar las lluvias de Febrero y Marzo p a r a la celebración de gigantescas nauma; quias tales como n u n c a las vio el Circo Máximo de Homa. -No, me decían aquella tarde; n o h a y en el público ese instinto sanguinario que t u malignidad supone; n o h a y más qiie u n noble interés nacional en favor del toro, que con alegría general ha resultado vencedor en la lucha. ¡Bah! contesté yo, si ese interés nacional existiera, más j u s t o sería que recayese en el león, que, al fin y al cabo, representa mejor á España; está bordado en nuestras banderas, pintado en nuestros timbres y esculpido r a m p a n t e en nuestros escudos. Pero. ¡váyale usted con heráldicas al respetable público! Él es quien paga, y pues lo paga, es justo mostrarle sangre para darle gusto. Digan lo que quieran los termómetros de las muchedumbres, yo sigo creyendo que todo perfecto empresario debe t o m a r por lema de sus acciones la consabida fórmula pedagógica de los antiguos dómines, arreglada a l a s circunstancias: El público, con sangre entra. j a para los actuantes la cualidad de no fumadores pues eso demostrará, aunque parezca paradoja, que conocen á fondo los productos que elabora la casa. De seguro que la Compañía se olvida de u n requisito esencial antes de dar comienzo á las oposiciones. Pedir perniiso al señor gobernador. P o r q u e eso de los seis mil opositores e n t r a de lleno en la ley de reuniones públicas. T no pondré las tres estrellas sin dar mi enhorabuena á la Compañía A r r e n d a t a r i a de Tabacos. ¡Quién como ella! Cuenta de u n lado con las oposiciones. Y de otro con el G- obierno. Divirtámonos c u a n t o esté á nuestro alcance en los días que faltan del año actual, porque sólo Dios sabe lo que va á traer consigo el año que viene. Lo supe hace días, y n o he salido a ú n de m i doloroso asombro. El año de 1895 empieza en martes y acaba en m a r t e s ¡Qué hemos de esperar de u n año encuadernado. de esta manera! Y menos m a l que empieza sólo en martes; Gedeón temía que empezara en 13. Todos los horrores soñados por n. uestros abuelos p a r a el año 1000, todas la- i calamidades pregonadas por los pro- Media j u v e n t u d española vino á Madrid á principios de año con motivo de las oposicionesá Correos; la otra media se dispone á venir el año próximo con motivo de las oposiciones convocadas por la Tabacalera. Calcúlase en más de seis mil los aspirantes á entrar en la novísima carrera a r r e n d a t a r i a ¿Cómo se arreglará la Compañía p a r a que no sean eter- nos los exámenes? ¿Nombrará u n t r i b u n a l de cigarreras que á primera vista los juzgue? ¿los examinará p o r cajetillas? ¿los elegirá como cigarros? Es posible que este último criterio sea el que prevalezca. -Este está m u y húmedo, dirá el tribunal; ¡que se seque en casa! Este no t r a e capa; ¡que aguarde á tener mejor ropa de invierno! Este no tira; ¡hay que tirarlo! Este nab l a m u y b i e n ¡á la sección de emboquillados! No se sabe si los ejercicios tendrán lugar en la Plaza de Toros ó en la pradera de San Isidro. Lo que se sabe desde luego es que será u n a g r a n venta- fetas de g u i t a r r a y cartelón, van á ser u n a bicoca comparados con la triste realidad. E n vano la ciencia se prepara contra el dichoso niño que h a de regir nuestros destinos y nuestras cesantías durante 365 días y otras t a n t a s noches. L a vacuna directa de la t e r n e r a le preservará de la epidemia variolosa, el suero diftérico conservará sano su gaznate, las tres P a r c a s cuidarán de su aseo personal y de la limpieza de sus mantillas y pañales. ¿Pero quién hace cuentas con el agradecimiento de la niñez? Amor de niño, a g u a en cestillo dice el refrán. Sólo u n deseo debe ser la aspiración de nuestra alma. Que el niño n o n n a t o 1895 t a r d e mucho tiempo en echar los dientes. A u n q u e todo tiene sus desventajas. Cuanto más tardío sea en la dentadura, más t a r d a r á t a m b i é n en salirle la muela del j u i c i o LuiB BOYO VILLANOVA (DIBUJOS m- CILLA.