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en efecto, liaHendo caído un destacamento japonés en poder de las avanzadas chinas, éstas mataron y mutilaron tan horriblemente á los prisioneros, qne los soldados del Japón se lanzaron al asalto con verdadera saña y sin piedad ni cuartel. Los generales japoneses pudieron contener á duras penas al ejército asaltante en sus excesos. de pillaje y saqueo. El himno ruso La prensa extranjera ilustrada todavía no trae, á la hora en que escribimos estas líneas, detalles gráficos de la boda del Czar Nicolás I I con la princesa Alicia de Hesse. Mucho más interesante que los grabados descriptivos de la fastuosa y regia boda creemos la reproducción del Mmno nacional ruso, que con motivo primero del fallecimiento de Alejandro III, y luego de la boda de Nicolás II, habrá herido con sus notas los aires de San Petersburgo y de todas las poblaciones del Imperio, El himno ruso resonó en Livadia á la muerte del Czar y al ser proclamado el Czar nuevo, acompañó al cadáver del principe difunto en su larga excursión á Moscou y á la capital del Imperio, y dejóse oir mil veces más alegre en las calles engalanadas de San Petersburgo cuando el carruaje que conducía á los regios desposados rodaba en dirección á la catedral de Kasan, donde habían de oir el Te Deum de rúbrica. Ta resonó lúgubre y pausadamente á un lado del Neva cuando en el interior de 11 iglesia de San Pedro y San Pablo balaba el cadáver de Aleiandro I I I á reposar eternamente junto á los suyos en el panteón de los Czares, ya sonaba vivo, alegre, fogoso como himno de esperanza al otro lado del Neva cuando el Czar huérfano conducía de la mano á su regia esposa por la amplia escalera del Palacio de Invierno. Nota cómica Mientras el Ayuntamiento discute cuál ha de ser el proyecto elegido entre los muchos presentados al concurso, nuestro compañero Mecachis cree llegado el caso de echar también su cuarto á espadas. LA ZAOA BE LA CIBELES ¿No es la Academia de San Fernando quien más tenazmente se opone á la traslación? Pues fórmese la zaga con los académicos y provéaseles de un tornó cuyas zapatillas e. prieten hasta dejar inmóviles- las ruedas de la carroza.