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ACTUALIDADES La Princesa de Bismarck En la madrugada del 27 del pasado falleció en Varzin esta ilustre dama, esposa del famoso excanciller del Imperio alemán. La noticia de este fallecimiento produjo en Berlín impresión profunda, no sólo por las simpatías de que disfrutaba la princesa entre la aristocracia de aquella corte, sino por el temor que abrigan los círculos políticos de que tan dolorosa pérdida traiga graves perturbaciones en la salud del anciano excanciller. El emperador telegrafió en el acto á éste en términos sentidísimos. La difunta princesa Juana Federica Carlota, princesa de Bismarck, había nacido en Viartium el 11 de Abril de 1824; sus padres fueron el caballero Enrique de Puttkamer y la señora Littegaril de Grlacenan Beinfeld. Siguiendo el ejemplo de todas las damas virtuosas, Hzo siempre una vida retirada y mostraba tan poca afición á las solemnidades y fiestas como su insigne esposo, á quien era la primera en admirar y respetar. En los últimos años no se separaba un momento del inmortal estadista, y. ella era la enfermera del príncipe y la que á fuerza de cariño calmaba los arrebatos del irascible político. Nunca se mezcló en los asuntos públicos ni pretendió ejercer influencia á favor de unos ó en daño de otros. Consagrada á cumplir sus deberes domésticos, nunca tuvo tiempo para dedicarse á la intriga, ni aun para enterarse de la m. archa de la política. Su esposo, sus hijos y los necesitados fueron los únicos objetos de su amor y de sus preocupaciones. Esposa del más ilustre de los estadistas contemporáneos, no por eso creyó i amas que podía prescindir de la misión que la religión y la moral señalan á la mujer. Un ataque de ios japoneses Representa nuestro grabado uno de los combates parciales que precedieron á la toma de Puerto Arturo por las tropas japonesas del segundo cuerpo de ejército, mandado por el mariscal Oyama. Tntí GErArHIC, Lo largo del asedio, la dura resistencia de los chinos y el furor de venganza de los japoneses, hicieron terribles los encuentros entre ambos ejércitos, que perdieron gran número de combatientes. Afán de venganza decimos, porque,