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745 hington, ha puesto de manifiesto las ventajas de la disciplina y buena organización del ejército japonés s ó b r e l a s tropas chinas, m u y superiores en número á sus contrarios, pero inmoralizadas y entregadas al desorden más absoluto. De triunío en triunfo lian marchado en la península de Corea los generales del Mikado. Mientras el primer cuerpo de ejército, mandado por el general Yamagata, amenaza invadir la Mandchuria H SS y i -y apoderarse de Mukden, su capital, las tropas de refresco que forman el segundo cuerpo de ejército j a p o n é s al mando del mariscal Ó y a m a desembarcan en Pit- ze- fú, puerto situado en la costa china de la bahía de Corea y á pocos kilómetros de P o r t Arthur, fortificado arsenal de la escuadra china. Tal es la escena que representa nuestro g r a b a d o Quizá cuando estas lineas puedan ser leídas por nuestros lectores, el ejército de O y a m a se h a y a apoderado de dicha plaza fuerte marítima, á la cual puso estrecho cerco. L a toma de P o r t A r t h u r serla u n suceso definitivo en esta contienda, no sólo por la importancia estratégica de dicha población, sino por el material de g u e r r a allí acumulado poi los chinos, y que caeriairremisiblomente en poder del valeroso ejercito japonés. Los funerales del Czar Atravesando el país ruso en luctuosa y triste procesión, el cortejo fúnebre del Czar llegó por fin á San Petersburgo, tras largos días de exposición pública del cadáver en Livadia primero y en Moscou después. E n Livadia fué el homenaje familiar y cortesano: los quejidos de dolor de la Czarina fueron ahogados por los gritos de los cosacos y Tchekess que j u r a b a n fidelidad al Czar nuevo. Embarcado el cadáver en Y a l t a y descubierto otra vez en Moscou, aqui ha sido el homenaje del pueblo ruso agolpándose ante la iglesia de San Miguel y desfilando ante el féretro, aunque sin besar la mano del cadáver, como es tradicional costumbre. Las cuatrocientas campanas de Moscou h a n acompañado con fúnebre sonar la manifestación respetuosa del pueblo d u r a n t e los dos días que el cadáver de Alejandro I I I ha sido expuesto en la ciudad del Kremlin. E n San Petersburgo acaban de celeb r a r s e las terceras exequias, manifestación ésta n o ya cortesana ni nacional t a n sólo, sino europea, toda vez que las naciones del continente h a n enviado (Le Mo- niie JU. usIrée) todas su representación á la capital de Eusia. I n ú t i l nos parece decir que Francia ha sido la que más expresivamente se ha asociado al dolor de la nación aliada, celebrando suntuosos funerales por el Czar en París el mismo día y á la misma hora que tenían lugar los de San Petersburgo. Francia, además, ha enviado como representante de la república en las exequias de San Petersburgo, á un general del ejército, de brillante y gloriosa historia; lucido acompañamiento militar va con él, y todas las fuerzas vivas de n u e s t r a vecina nación se han asociado al homenaje del Estado, enviando á San Petersburgo inmenso n ú m e r o de coronas que son verdaderas obras de arte. Distínguense las de la prensa parisiense y de la m a r i n a francesa, reproducidas en el último número de L Ulustration. Recibidos los postreros homenajes, el cadáver do Alejandro I I I fundador de la paz y monarca modelo, descansa en el p a n t e ó n de los Czares, no oculto, como casi todos, bajo obscura cripta, sino recibiendo la luz del pleno sol en estancia desahogada y amplia como en u n salón de baile.