Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Á OCHO DÍAS VISTA Dichoso mes. -Una vuelta alrededor del nuevo Gabinete. -Sobre motivos de la última crisis. Gabinete sin vistas á la calle. -Posibilistas y probabilistas -Hopa ligera y ropa de abrigo. -Los turnos paeificos. Cartera de Ultramar. -El hermanito de Paris. -Los íe. íamenío. s. A. quien Becerra se la dé, Abarzuza se la bendiga Caídas atSntestato. -El testamento ministerial y MI iCKtarmnto iie Tsabíl la Católica. -Uosales y espinas. -A lo que estamos, principe tuerto. Cómo anda lo de Marruecos. -Lo de menos son los naonises. -Noticias dei Uif. -Rompecabezas. -La moneda corriente. Táctica del Gobierno. -Perdónanos nuestras deudas. -Una embajada en puerta. -Ei país del Quijote. El viaje y las alforjas. -Los inoros de la trompa de la Fama. Digamos con el pueblo: ¡DicJioso mes, ¡UG em piGza en Todos los Santos y acaíia con San Andrés! ¡Dichoso mes, que empieza con la b u e n a v e n t u r a (suple Aharzuza) de los fusionistas, y acaba con la paciencia de los conservadores! g Mientras éstos y las demás oposiciones se p r e p a r a n á combatir sin t r e g u a ni cuartel al nuevo Grobierno, demos nosotros u n a v u e l t a alrededor de ese Gabinete, cuyos adornos, traídos de P a r í s despiertan la curiosidad de todo lo n u e v o cuyos tapices invernales, arrinconados d u r a n t e la primavera y el estío, vuelven á cubrir paramentos y aberturas; cuyos arqueológicos cachivaches t a n t o respeto inspiran á algunos y t a n t o est o r b a n el paso de los más. L a última crisis, hecha entre los apuros de fin y de mes y el campaneo por los difuntos, hacía presagiar u n desastre. ¿Cuándo tenemos Grobierno? preguntábamos. -No se sabe; estos días son malos para bautizar Poderes Ejecutivos. Si j u r a n el día 1. le van á l l a m a r el Grabinete de los Santos (más ó menos bonitos y baratos) si a g u a r d a n al 2, el G- obierno puede contarse con los Difuntos; el 3 también es día de m a l a g ü e r o l o s Innumerables mártires de Zaragoza. Y, por fin, el día 4 (San Carlos Borromeo) fué el memorable. Las boinas se sentaron á comer, y algunos gorros frigios t o m a r o n u n aperitivo antes de la comida sabrosa y larga del presupuesto. ¿En qué quedamos? seguían preguntando los curiosos. ¿Hay Gabinete? -Sí, señor; pero no tiene todavía vistas á la calle. -Y los posibilistas, ¿entran ó no entran? -Distingamos; los posibilistas no, mas los prolabilistas si. Salió la lista, y lo comprendimos todo. El presidente, anticipándose á los primeros fríos, guardab a la ropa moretista, de entretiempo, y sacaba la ropa gamaoista, de abrigo. El turno pacífico no existe sólo p a r a los partidos, sino para las fracciones de partido. Uno de Gamazo como otro do Moret, uno de Eomero como otro de Silvela, son t a n abonados á turno como el primero. Lo que h a y es que l a subdivisión de los t u r n o s es infinita y complicada: hay quien tiene t u r n o tercero i m p a r ó t u r n o p a r a noches de moda, ó simplemente abono de e n t r a d a con opción á sentarse en la localidad vacante, que unas veces es b u t a c a y otras delant e r a de paraíso. -Y en U l t r a m a r ¿á quién nos p o n d r á D. Práxedes en Ultramar? decían los ministros seguros. -Indudablemente tiene que sor u n candidato susceptible de ser pasado por agua. ¿Por qué agua? -Por el agua del J o r d á n monárquico. Asi fué, en efecto; y aquella noche pudo decir el presidente á los ministros impacientes lo que dice el padre á sus hijos apenas le concede Dios u n nuevo vastago: -Estad m u y contentos, hijos míos; a c a b a n de traeros el hermanito que habíamos encargado á París. Y mientras los ministros e n t r a n t e s se p r e p a r a b a n á bautizar al neófito, los salientes a g a r r a r o n la pluma y dictaron sus últimas voluntades. ¿No sabe el lector lo que es el testamento de u n ministro? P u e s es u n t e s t a m e n t o especial, no incluido en el Código civil por u n olvido involuntario, y con efectos legales t a n ciertos como si estuviera otorgado ante notario público. Documentos modelos en su clase h a n sido, según dicen, los testamentos salidos de U l t r a m a r y de Gobernación. Con el pico de las cesantías se ha abierto hueco donde se h a podido para colocar á los amigos que aún hacían cola, y se espera que estos n o m b r a m i e n t o s sean respetados como cosa sagrada. Y a lo dice el refrán: A quien Becerra se la dé, Aharzuza se la bendiga. P e r o ¿no sería bueno que los ministros se acostumbrasen á caer ah intestato? Porque, en otro caso, l a normalidad va á h u i r p a r a siempre del P o d e r Ejecutivo. A la dura labor de las crisis (cada vez más largas) sucederá el juicio de test a m e n t a r í a (juicio universal cada vez más embarullado)