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co vMícir O REVISTA ILUS T R A D A f ANO IV MADRID, 10 DE NOVIEMBRE DE 1894 y NÚM. 184 EL ANO TEATRAL TEMPORADA DE 1894- 95 A actualidad, nota culminante á que siempre rinde culto BLANCO Y N E G K O 4 X. (iy ha inspirado el presente número, que dedicamos á los teatros. Nótase este año desusado movimiento en todos ellos, nueva sabia artística; parece dibujarse en el horizonte el ángel con la t r o m p e t a de la fama, evocando los ideales artísticos. E n una palabra: que el teatro comienza á regenerarse. ¡Ya era hora! BLAKCO Y N B G K O consagra su n ú m e r o de hoy á publicar los retratos de los directores y los de las primeras actrices, con excepción del teatro Eeal, donde por n o haber tenido en tiempo oportuno el retrato del eminente m a e s t r o Mugnone, damos el de Massini, que es la figura m á s saliente de la compañía. Bien hubiéramos querido publicar las fotografías de todos los artistas, pero el espacio de que disponemos n o lo permite. u n a advertencia nos toca hacer: como la confección de las planas ilustradas exige bastante tiempo, deepués- de cerrados los trabajos concernientes á este n ú m e r o han ocurrido casi á diario importantes desprendimientos y alteraciones en muchas compañías, que hemos podido subsanar en el texto de esta especie de crónica, pero no asi en la p a r t e artística, por tener ya hechos los clichés. TEATRO REAL El día 27 del pasado mes abrió sus puertas el t e a t r o Eeal, que ofrecía, según la frase de ordenanza, u n aspecto desíumhrador. En los palcos, y sobre el rojo terciopelo de los cortinones, que v e l a b a n misterios de antepalco, se destacaban mujeres hermosas envueltas entre finísimos encajes y batistas. En segundo termino se divisaba á los hombres, con sus albas y relucientes pecheras, el hotonier prendido por airosa florista en el ojal y el peinado domado jior los cosméticos, entregados al culto de ellas y perdidos en el laberinto do los galanteos. Los señores de la clase de graves, embutidos en las b u t a c a s de rojo peluche, leyendo en los periódicos do la nooho los cambios, la crisis política y las noticias de sensación; algunos pollos pregonando su gentileza como en feria do maridos, y más de u n a n i ñ a que va á la platea con papá, y que todavía no ha abierto su culto al amor, mirando lánguidamente á los jóvenes que pasan plaza de soltería. Allá arriba, en el paraíso, y envueltas por el vaho del calor de la sala, so veían apiñadas cabezas, racimos de aficionados: allí estaban el estudiante, el modesto empleado, la alumna del Conservatorio que está p a r a salir al t e a t r o do u n momento á otro, el profesor de música que va á oir si la orquesta está á tono ó á semitono; todos los elementos más heterogéneos, poro que componen u n a fisonomía muy característica.