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Desde luego, el A y u n t a m i e n t o n o las tiene todas consigo respecto á las intenciones de la diosa, pues lo primero que h a hecho h a sido construir u n a j a u l a p a r a que, u n a vez trasladada, n o se escape. Mas sea l a culpa de quien fuere, ello es que los madrileños, cuhiertos de h a r r o y llenos de dolores, ponemos el g r i t o en el cielo. Medida inútil, después de todo, porque estando el cielo lluvioso, nuestro grito, más que grito, será u n a gárgara. La calle de Serrano es u n lodazal desde la P u e r t a de Alcalá hasta las cocheras del tranvía. ¿Será cosa de pedir en Madrid el libre cultivo del arroz, ahora que piden en provincias el libre, cultivo del tabaco? liOS tranvías van llenos hasta los topes, á pesar de las órdenes severas de la alcaldía. ¿Mas qué cobrador h a b r á t a n i n h u m a n o que impida al calado t r a n s e ú n t e e n c o n t r a r refugio c o n t r a la lluvia? L a otra t a r d e i b a en el estribo, por n o caber en la plataforma, u n señor con impermeable puesto. Y al verle preguntó u n eneuartero al que venía de vacio: -Oye, tú; ¿pus no decían que en las plataformas n o dejaban ir más que á media docena? -Si, dijo el otro señalando al de la capucha; pero ésta es la media docena del fraile. Doce teatros hay abiertos en Madrid. Y con la lluvia irán agrietándose los demás, si es que queda alguno por abrirse. Sólo la Zarzuela pone una obra de circunstancias: Marina. Pero si el temporal sigue y las nubes continúan favoreciéndonos, todos los demás carteles irán imitando el ejemplo del antiguo teatro de Jovellanos. Verh! rjratia: en el E e a l se pondrá Falslaf, que es toda una onomatopeya; el raido de los pies al cruzar los lodazales madrileños. E n la Princesa, u n a obra de Eohegaray: Mar sin orillas. E n Novedades, Mar y cielo. J u l i á n Romea dirá en L a r a el monólogo ¡Agua va! Eosell y Euiz de A r a n a nos d a r á n en P r i c e l a reprisse de la comedia de Vital Aza, Llovido del cielo. E n Apolo veremos otra vez El afw pasado por agua. E n Eslava, ¡Al agua, palos! Y n a b r á compañía que se atreva hasta con Las nubes, de Aristófanes. El año t e a t r a l no puede presentarse mejor. Doce teatros suponempor lo menos u n estreno diario; es decir, guardia constante p a r a los alabarderos y conflicto perpetuo p a r a los reventadores. -Nos h a n fastidiado, dirán éstos; dos estrenos á la misma hora: uno en P r i c e y otro en Novedades; ¿cómo vamos á estar á u n mismo tiempo en los dos extremos de Madrid? -No te apures; con a y u d a de u n coche y m u c h a fuerza de tacón y de contera, podemos r e v e n t a r u n a obra en l a primera escena y lleg a r á tiempo p a r a e n t o n a r á la o t r a el De profundis. L a villa y corte va á ser u n a inmensa caja de bastidores. U n a huelga de coristas ahora tendría más i m p o r t a n c i a que u n a huelga obrera. ¿Cuál será el t e a t r o favorito? P o r ahora todos van iguales, como los velocipedistas al comienzo de u n record. El público favorece á todos por igual, pues y a se sabe que en Madrid h a y gente p a r a todo. Y en estos días de temporal, ¿qué va 4 hacer la población flotante? L a l i t e r a t u r a dramática nos llama; porque con doce t e a t r o s abiertos, ¿quién se resiste á l a t e n t a c i ó n de e s t r e n a r algo? Y a lo decían la otra nocbe dos chicos que t o d a v í a no han logrado los honores del proscenio. ¡Bonita americana! ¿Es estreno? ¡Cá! segunda reprisse, -Entonces soy yo más afortunado; acabo de estrenar u n a pieza. ¿En Lara? -No; en la p a r t e de atrás de los calzones. Lüís EOYO VILLANOVA DB C I L L A)