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r aguardan su h e r m a n a y sus sohrinos. Con sincera y leal modestia reconoce el mismo E o u x que en el asunto de la difteria no lia sido él más que u n- c o n t i n u a d o r de anteriores trabajos. E l doctor Lceffler aisló en 1884 el miorohio diftérico; el doctor B e r i n g descubrió en 1870 el contraveneno de la difteria; á B o u x le corresponde la gloria de haber fijado los caracteres de la toxina ó secreción del bacilo del crup, y sobre todo, do haber comenzado á ensayar con éxito supremo el nuevo t r a t a miento desde Febrero del año a c t u a l No son dol caso disquisiciones médicas acerca del nuevo procedimiento curativo, que han dado en l l a m a r seroferapia. Basto saber que lo que so i n y e c t a al enfermo n o ps el virus atenuado de la enfermedad, como en otras vacunas, sino precisamente la antitoxina ó contraveneno, que se enc u e n t r a en el suero ó parte líquida do la sangre de todo animal vacunado previamente. Compréndese por esto que el nuevo t r a t a m i e n t o sea curativo y preservativo á la vez. P a r a la preparación del suero, el doctor Boux, después de muchas observaciones, h a preferido el caballo á otros animales que hasta aquí se consid e r a b a n indispensables pj, ra esta clase de cultivos. Basta introducir una lanceta en la vena yugular del caballo p a r a extraer grandes cantidades de sangre, cuatro ó cinco litros xior cabera, de la cual se separan las dos terceras p a r t e s próxim a m e n t e del suero antidiftérico, de u n a transparencia perfecta. U n a vez obtenido dol animal el suero antidiftéINOCULACIÓN DKL VÍUÜS DIl- TKRÍCO EX ITX CATÍAIJo rico, se practican al enfermo en el costado ó en el abdomen u n a ó varias inyecciones subcutáneas de veinte centímetros cúbicos de dicho suero x or medio de la jeririj fuiüa de Praraz, común para todas las inyecciones liipodérmicas. i I iVACtJXáCIÜX AX I JDU J 1- RICA Tal es, en ¡jocas palabras, el nuevo procedimiento curativo. Lo terrible de la enfermedad por él combatida explica perfectamente la marejada que ha levantado no sólo en la prensa y en el mundo médico, sino en el seno de todas las familias y en el corazón de todas las madres. Lüís B E R M E J O II