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SILUETAS ARTÍSTICAS JOAQUÍN ARAUJO P a r a J o a q u í n Araujo el arto ora u n a religión. Pocos artistas he conocido que con maj or empeño se preocuparan do todos los dificilísimos problemas que el pintor ha de resolver. Dueño de su mano para trazar la linea con extraordinaria precisión, y maestro consumado p a r a fijar por modo perdurable l a expresión de u n sentimiento cualquiera, j a m á s pudo domin a r todos los encantos del elemento color en el arte pictórico. Esta deficiencia de su temperamento artístico ha sido la causa ó ol efecto de que Araujo figurase entre nuestros artistas, más que como u n pintor distinguidísimo, como u n aguafortista admirable. Araujo nació en Ciudad Real en 1851, y abandonando de mozo la ciudad donde naciera p a r a trasladarse á la villa y corte, ingresó en el estudio de Suárez Llanos, donde estuvo escaso tiempo bajo la dirección de este maestro, pues en seguida se fué á P a r í s á recibir de cerca los sanos consejos de León Bonnat, u n pintor parisiense, discípulo de D. Federico Madrazo y educado ante la contemplación directa de las obras más preclaras de la escuela española, Los cuadros más notables do Araujo, arrebatado al arte y á sus amigos el 15 de Marzo del corriente año, son: Una mala compra, retrato ñel y acabado de las costumbres salamanquinas, cuyos personajes principales apai- ecen en la página siguiente, reproducidos de u n dibujo original del malogrado ar. Í- ÍS, tista; Eu marcha, donde supo recoger de modo acertadísimo los tipos y cost u m b r e s de los zíngaros; Un mercado de Vigo, magnifico estudio de luz, y Quién le pide la cuenta, lienzo de peCLueñas dimensiones, en el que supo x t. Íi ¿K s e n c o n t r a r u n a exacta interpretación de la expresión, r e t r a t a d a en la cara de aquel feroz contrabandista. A pesar de haber figurado todos estos cuadros en varias Exposiciones, Araujo no ha obtenido en los concursos oficiales más que u n a medalla de segunda, porque ni el público, ni los J u r a d o s n i tampoco la critica, vieron en la obra de Araujo otra cosa que la labor de un colorista cansado y premioso, olvidándose de que aque V llos lienzos pequeños valían mucho más que otros donde la tela e n t r a b a SALA DE ARAUJO EN LA Uf ITMA RXl O. STCIOX P Rr, O R C T L O Tllí líl LLAS ARTKS