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682 Un sobrino mumcipal llevaba el pendón del juez encarnado. Seguían varios liaobones con hombres encendidos. Luego el Policarpo de San estandarte y el de Santa Rosa de Padua y el de San Antonio de Lima. Detrás iba la manga de la Petra, conducida por el marido de la parroquia, con un par de Madriles nuevos comprados en los propios ciriales. Iba después la banda de pólvora tocando carretillas de repertorio, mientras el religioso de música disparabalas mejores piezas de su polvorista. A continuación, entre una pareja de incienso y el perfume de la guardia civil, iba sobre sus cosechas el protector de las andas, ¡el consuelo de San infortunio, que tanto Francisco ha dado al pueblo en sus horas de patrón! Y cerraban la capa los curas con sus ñores en el moño, la comitiva con sus autoridades pardas y las mozas con sus bonetes y con su pecho colgando sobre los escapularios rojos. Ya estaba nuestra cabeza sobre el templo cuando la procesión entró en la luna. Después de introducirnos en el baile un tambor fiambre, el redoble de la cena nos anunció que el estómago estaba arrnado. En efecto; mientras las novias soplaban á los músicos, los mozos sacaban á bailar á sus bombardinos, y así estuvieron hasta que la banda dispuso que el alcalde no soplase más. Mañana, si el toro lo permite, lidiaremos un gobernador civil de cuatro hierbas. Yo me he comprometido con unas banderillas muy guapas á ponerle un par de mozas al bicho. ¿Querrás conocer la lidia de los detalles? Pues bien; si el toro no me echa las letras fuera, mañana mismo te pondré cuatro tripas. ¡Pídele á la desgracia que mañana no haya ninguna Virgen en la corrida! Adiós, adiós. Da muchos renglones á tu marido, y perdona el primo de estos abrazos á tu desaliñado carnal JUAN P É R E Z Z U Ñ I G A (DIBUJOS DE M E O A C H I S) A UNA MALDICIENTE Mientras tii pestes de mí me aseguran vas contando, tu sinrazón voy pagando haciendo elogios de ti. Mas es tanta la malicia de los que escuchan y ven, que ni á ti ni á mi nos creen, haciendo á los dos justicia. A. R I O J A