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CHASCARRILLOS CON MONOS, Dentro de una joyería vio ia caprichosa J n a u a un magnifico aderezo dtí brillantes y esmeraldas. Tanto y tanto la agradó, que, ya de varita en su casa. exigió de su marido que el adfireso comprara. El esposo, sonriendo, no repaso ana p a l a l pero ella insistió y 1 cuando á la calle ma -Te prevengo que i sin si aderezo á casal í- ¿Siü el aderezo diq pnes qué, ¿soy una ei POR LUSTONÓ Y MEOACHIS ü I Hizo un viaje á la Corte Uü vecino de Alcorcón coa eí objeto exclusivo de comprar un buen reloj. E n t r ó ea casa de Losada, y el dependiente mayor cuánto pensaba gastar muy cortés le preguntó. -Veinte ó veinticinco duros, contestóle eí buen seíior. -P u e s voy á dárie una muestra muy segura en veintidós. Muy arrimado á la cola debía ser el comprador, cuando con cara de asombro estas frases pronunció: -i Veintidós duros ia muestra! ¿Pues cuánto cuesta el reloj? C Examinando de Historia nn maestro á sus alumnos. -Quisiera, dijo, señorea, me manifestase alguno por qué Bruto mató á César: -Yo lo diré, don Facundo, contestó con cierto aire de suficiencia un adulto. -Vamos á ver, hijo mío. L a razón, según discurro, de matar Bruto á su padre, V L eí porque Bruto era un bruto. F i) í José y Blasaeran consortes, y no se podían ver por ser en gustos opuestos y en pareceres taoibién. Si decía J o s é hache, JSlasa contestaba: he. Asquerosos por lo sucio? dos morazos de ¡Vlazuza desembarcaron en Málaga para comprar cuatro muías, p e un chalán a! domicilio marcharon en derechura, y la mujer del tratante, al ver aquellas figuras preguntar por su marido, llamóle con esta chunga: ¡Manolo, baja corriend t, porque vienen en tu busca, desde Melilla, un par de talegos de ropa sucia. Dos mozos ae lo3 de cuerda, con gran caloiydisputaban. sobre cuál de ellos tenía más fuerza para la carga. -Mira, Pepe, dijo Pedro; no digo tú si bajara á la tierra Jesucristo, ds seguro le ganaba. ¿Quieres una prueba de ello? Según la Historia Sagrada, Jesucristo con su cruz no pudo, y ayer mañana yo llevé desde la calle del Sordo á la de la Abada no solamente una cruz, sino un Cristo y su peana.