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659 can á los primeros ciudadanos q uo mueren, del cólera en la población: Don Fulano era u n perdido; cenaba y trasnochaba y era curda de suyo; ¿no había de morir del cólera? Es decir, que se desahogan en la t u m b a del muerto prematuro Si es suicida hembra, y a se sabe la fórmula: Una agraciada ó Una preciosa j o v e n H a y sujetos que se suicidan sin bala y sin corte ni punta. Es decir, que hacen que se m a t a n y vuelven. También h a y chicas espirituales ó espiritistas que se suicidan u n a yez al mes, cuando menos. Conozco á tres hermanitas que de cuando en cuando P e m i l e s de cochino, cortes de cazadora de ternera, gabanes sacos de vaca. En los escaparates, con coquetería no usada en otros tiempos, despojos de animales domésticos más ó menos definidos. Manos, patas, rostros, cabezas enteras que fueron inteligentes, aunque de cerda; fragmentos y trozos escogidos ¡Ah! ¡Crueldad punible! ¡Convertir en objetos de tráfico los despojos del pobre pueblo! como declamaba u n orador á quien yo oí y aun felicité en u n meating b a r a t o Pásmense ustedes: he oído pregonar por ciertas calles de barrios apartados del centro de Madrid: ¡A quince céntimos las orejas de ternera! se administran unas gotas de vcrmoutli de Torino, que ellas califican de láudano p u r o Entro las personas que las conocen se las denomina las de Láudano E n ol comercio verán ustedes artículos horribles expuestos para la venta. ¡Profanación horrible! Lo que me decía á mi mismo con espanto: -Por ahí se empieza. Después venderán, t a l vez, orejas conocidas y aun eminentes. EDUARDO DE PALACIO (DIBOTOS DJ ¡M B O A C H I S)