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655 Crecen los rósalos por todo el Parque, y como p l a n t a s trepadoras suben tronco arriba de los árboles, en tal forma, que cuando viene la primavera parece que los plátanos han echado flores vivísimas; que los cinamomos, pinos y enebros se h a n obsequiado con m u t u a s guirnaldas; que las acacias, como buenas andaluzas, se h a n puesto en la cabeza rosas frescas y perfumadas al hacerse su toilette matinal. JEI verjel ha sido galante con la cordillera, y asi, en la vertiente que mira al río y hace vis- ii- vis con la sierra, apa- PUENTtí Dü J OS SAUCS S rece poblado exclusivamente do arbustos serranos: madroños, espinos, lentiscos, brezos, enebros y plantas olorosas del monte, como espliego, romero, tomillo, etc. etc. Ks, en suma, el P a r q u e u n verdadero paraíso, pero sin serpientes n i manzanas mordidas, porque todo dispépsieo se g u a r d a de probar la fruta como de escaldarse. ¡An! Si Adán hubiera padecido de gastralgia, ¿quién sabe si ahora nos ahorraríamos el pago de las consecuencias de su falta? P a r a un andaluz, ¿qué tiene de particular la modesta villa do Marmolejo? T o supongo que nada. Mas p a r a mi tenía el encanto de todo lo nuevo, el picante atractivo de ser el primer pueblo andaluz que veían mis oíos. P o r eso todas las tardes, al subir del rio, entonado el ánimo y recreada la vista con la poética frondosidad del Parque, tranquilo el estómago con los benéficos sorbos de la Puente Agria, dedicábame á andar por el pueblo discurriendo calles, curioseando esquinas y fisgoneando patios. L a extraordinaria blancura de las casas chocábame sobremanera. ¿Pero aquí n o se apoya nadie en la pared? ¿Aquí no se entretienen los chiquillos en dibujar por los muros letreros y monigotes con carbón? ¿Qué milagro de villa es ésta, hella hinuco ventila como la M a r g a r i t a del Fausto? P r o m e t í ver el pueblo á la luz de la l u n a p a r a d a r con la clave, pues p a r a mi no cabía duda de que todas las noches b l a n q u e a b a n el pueblo casa por casa. N a d a do lujos n i perifollos arquitectónicos en el exterior: la puerta en medio punto, pocos huecos y abiertos en desorden, por todo lo demás el lienzo de pai ed sin más adornos que su b l a n c u r a Y ya es bastante: conservarse albo é inmaculado en medio del arroyo, no es grano de anís. P o r eso la casa andaluza no necesita más que ser b l a n c a p a r a ser bella. Yerdad es que los caballos van dentro como decía el labriego del ferrocarril. L a casa andaluza tiene los lujos en el interior p a r a el amo, no fuera para que los discuta el t r a n s e ú n t e Rico ó pobre, pudiente ó menesteroso, cada vecino tiene su casa y cada oasa su patio. ¡Ouán lindo y sugestivo el patio andaluz! Los narapíjoí y los limoneros arri-