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643- ¿Tan excelente es aquella tierra? preguntaba un bachiller á su paisano y amigo el expedicionario Pedro Luna. -El clima es delicioso; los habitantes, de un carácter dulce y apacible; las aves y las plantas, de formas y apariencias vistosas respondió Pedro. ¿Te sorprendería aquel descubrimiento y el hallar hombres y tierras encantadoras en lugar de monstruos y obscuridad, ó mares de fuego? -No me lo esperaba, y me entristeció. El almirante buscaba tierras: yo buscaba encantos y prodigios; barreras de agua defendidas por dragones: el lecho de llamas en que se acuesta el sol, y la fábrica de las tempestades y relámpagos. ¿Y nada de eso hallasteis? -Nada de eso; hemos ensanchado los maros y la tierra con otros mares v otrii tierras semejantes; tengo la seguridad de que con una nave, por Oriente y Poniente, por el Norte ó el Sur, sólo se encontrarán aguas como las que estamos viendo, y hombres como nosotros en sus isla? El reino se ha enriquecido, pero mi imaginación se ha hecho pobre y árida. Hemos borrado y perdido el camino de los prodigios y los monstruos. ¿De modo que ya no nos abandonarás otra vez? -Te equivocas; volvere á partir en la primera expedición. -Virtud es- -No, sino vicio. ¿Quién te lleva á las Indias? -Esta hierba aromática. Dicronmela á gustar los indios de una isla llamada Cuba, y tanto placer me dio, que no traigo ni oro, ni flechas, ni pendientes, ni caretas, ni loros amaestrados, sino hacecillos de esa planta, con que me perfumo la boca sin cesar. Y arrimando Pedro á un ascua viva un manojillo delgado de hojas de color rubio negruzco, le aplicó á sus labios por el sitio opuesto al de la lumbre, aspiró con deleite y lanzó luego por la boca una nube de humo de olor desconocido y agradable. ¿Cómo so llama esa hierba? dijo lleno de curiosidad el bachiller. -Se llama tabaco. -Déjame probarlo. -No lo probarás, por tu bien: esta hierba marea y produce náuseas al que no nació para aspirarla. Eavicia y hace esclavo al que se entrega á su deleite. ¡Pobre amigo mío! dijo el bachiller estrechándole la mano; antes vivías de ilusiones, ahora vives de humo: siempre serás el mismo. Josí: FERNÁNDEZ BREMÓN (D I B U J O S DK M K N D E Z BSINGA)