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TODAVÍA COLEAN Wii Dicen q ue el m a r en Septiembre a ú n más que en Agosto entona; por eso los rezagados en remojo están ahora. Allí en la playa los dejo entre las saladas olas exponiendo pantorrillas, unos flacas y otros gordas. Bañistas caen en el agua como en la leche las moscas, aunque n u n c a fué el salitre para las gentes golosas. P o r eso, al primer chapuzo h a y quien pone cara fosca, y, cuando no se a t r a g a n t a las asaduras arroja. H a y quien e n t r a aqui temblando y sin soltar la maroma, con m. ás miedo que vergüenza, por si á la orilla se ahoga. Con el agua h a s t a el tobillo suele estarse u n a j a m o n a esperando salvavidas y bravos que la socorran. Y así toma t r e i n t a baños, que son de pies los que toma, y éstos los saca m u y limpios y el cuerpo lleno de roña. Buscando efectos contrarios báñanse diez mil personas, por enflaquecer las u n a s y por engordar las otras; y allí pasan tres minutos, ó dejan pasar las horas, y, como estaban de carnes, se vuelven á casa todas. Suelen sacar reumatismos, y bultos, granos y ronchas, de c u a r e n t a p a r a arriba los que el ombligo se mojan. Allí aparece u n a dama que la echa de valentona, entrando entre dos bañeras y con doncella á la cola. Tiene ella de peso b r u t o lo menos catorce arrobas, y sale sudando el quilo con los kilos que la sobran. H a y vieja que cuida mucho su rostro de quintañona, y antes y después del baño dicen que se pinta sola; y siempre, al salir del agua, t a p a la faz á lo mora, pues la sal vuelve amarillo el t i n t e de nieve y rosa. H o m b r e h a y que pisa la a r e n a pagado de su persona, pensando, aunque es u n escuerzo, que luce m u y b u e n a s formas. Ciñese á veces la sábana en postura caprichosa, terciada como u n capote, á lo Ouerrita ó Carmona. Y ver allí t a n t o tipo digo á usted que es u n a gloria: los unos mostrando faltas, los otros luciendo sobras; y aquí seis chicas que gritan, y allá diez niños que lloran, y éste que tuvo u n calambre, y aquél que perdió la ropa. Y al acabarse Septiembre se acaba la batahola, y quedan la m a r salada y, por bañistas, las rocas. Y e n t r a n las liquide cienes del que en verano derrocha, y al fin saca de la playa cuerpo sucio y limpia bolsa. EDUARDO BUSTILLO DIBUJO nü MlSííBlZ BRINfíA)