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A NO SÉ CUÁNTOS DÍAS VISTA (BALANCE VERANIEGO) Ya sé que en buena práctica comercial no pueden girarse letras de este modo, mas el pío lector dispensará esta imperfección de forma como ha disimulado otras faltas de fondo en los documentos de cambio y crédito que vengo expidiéndole ya va para dos años. Y como en el transcurso de este tiempo jamás se ha interrumpido por temporada nuestro comercio chismográfico, creo necesario, para la mayor formalidad mercantil, justificar la paralización de mis giros en este verano, paralización que no indica, ni mucho menos, suspensión de pagos, quiebra, liquidación, ni siquiera traspaso de local. Ello fué que, sin abandonar el carácter mercantil, dejé el contrato de cambio por el de transporte, por llenar el baúl dejé de llenar las letras, arrinconé el libro de aceptaciones y vencimientos para facturar la maleta- muestrario del commis voyageur. Y al regresar del viaje y entrar de nuevo en mi cuchitril con objeto de girar al lector todas las cantidades acumuladas en este tiempo, me encuentro con que el numerario es tan escaso, que casi no merece ni los gastos de expedición de la letra. Allá va, sin embargo, la presente con todas las escorreduras de este verano, que tan poco ha dado de si. En efecto; si esta primavera nos dicen que iba á ser el carlismo asunto principal de la actualidad veraniega, hubiéramos dicho: ¡Quite usted, por Dios, patria y rey! ¿Tan faltos de temas hemos de estar que hayamos de recurrir á tales antiguallas? Y sin embargo, es el hecho que ha transcurrido la canícula entre los proyectos del padre, los viajes del hijo y las conspiraciones del espíritu santo. Que va á París que no va á París que se queda en el camino y á vuelta de tan importantes noticias, ponían los suyos al Pretendiente en los mismos cuernos de la luna de miel. Que el príncipe es un niño que es de oro, que no ha viajado en balde por España (nos alegramos por las Compañías de ferrocarriles) y que logrará con el tiempo hacerse un partido á la medida, ó mejor dicho, una chaqueta nueva de otra vieja de su padre. Los gritos de Irún, las alarmas de Oyarzun, el motín de Granada, la propaganda política de este verano, todo ha sido obra de los carlistas, y sólo de ellos. Oíamos bulla por la mañana: son los carlistas, que se levantan. Veíamos luces por la noche: son los carlistas, que se acuestan. Sentíamos gritos á hora intempestiva: son los carlistas, que sueñan, como siempre, pero que esta vez sueñan alto. La cuestión del juego lo dio durante unos cuantos días, pero yo supongo que á estas fechas las aguas irán por do solían ir. ¿Que hubo un muerto? -Se levanta y en paz, como decía uno de nuestros más distinguidos croupiers. La guerra de la China la vamos recibiendo poco á poco y en latas. Imposible formarse idea de los combates, matanzas, triunfos y desastres de los ejércitos, ni aun de la topografía del teatro de la guerra. No parece sino que ésta la vemos pintada en uno de esos veladores de laca, donde los chinos y los pajarracos, las casas y los árboles están arrojados al azar, sin regla alguna de composición, y mucho menos de perspectiva. c