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El portero acaba de f r a n q u e a r l a puerta que da paso- -Uno que hemos enviado aqui por el portero de al andén, y los viajeros se lanzan veloces solare los ca- casa, que ha querido hacernos ese favor. Él dice que lo rruajes, t r a t a n d o de conquistarlos á viva fuerza. ha dejado j u n t o al tren. -Bastiana, aquí, jcorrel- -Este tren no lleva equipajes. ¿Cómo? grita la de G- alíndez estremeciéndose. -Espera, que no sé dónde se ha metido la obica. ¿Pero de quién es este baúl? sigue gritando el mozo. ¿Qué chica? Las dos niñas se lanzan sobre el abandonado equi- -La nuestra ¡Amparol Amparo! ¿Dónde te has paje y lo reconocen como suyo. metido, (jrandUima arrastra? -Mamá, mamá, aquí está él, grita u n a de las niñas. La chica oye la voz de su madre y saca la cabeza- ¿Quién? por encima de un baúl qiie está solo y abandonado en- -El inundo. el andén. ¿De quién es este baúl? pregunta u n mozo. ¿Quién- ¿Pero ustedes se v a n cu este tren? pregunta el ha traído aqui este baúl? empleado. Pero nadie contesta. L a confusión se va haciendo- -Si, señor, contesta la de Gralíndez. cada vez más grande, y en la portezuela de un coche- -Puos adentro. se agarran dos sujetos porque ambos quieren entrar- ¿Y el baúl? á la vez, y dentro ya no cabe n i u n a mosca, -El baill tiene que quedarse. -Yo tengo mi billete, -De n i n g u n a manera. ¿sabe usted? y á mí n o m e El empleado empuja á la pone nadie la mano encim a m á y á las niñas hacia ma, grita u n a chula diriu n coche de tercera transgiéndose á un empleado formado en racimo de caque n o l a permite subirse bezas, al parecer humanas, al furgón de cola. y aunque la señora protes- -Ahí no puede ir nadie, ta y las hijas se resisten, replica el de la empresa. pronto se v e n dentro del- ¡Mira que no ir yo! Yo carruaje. Suena el silbato; m e subo porque no h a y el jefe da la señal de partiasiento en n i n g u n a parte, da, y. paf... paf... chau... ¿sabe usted? y no me voy á rJ ¿aU chau... hace la locoquedar acjuí pn simiente de motora, deslizándose sobre cebollinos. la vía. ¿De quién es este baúl? ¡Mi baúl! ruge la señora vuelve á p r e g u n t a r el mozo de Galíndez, asomándose á grandes voces. frenética á la ventanilla. El t r e n botijo está dis- -Siéntese usted, señora, puesto para la marcha; los dice uno de los viajeros con empleados v a n y vienen, malos modos. dando y cumpliendo órde- ¡Esto es u n abuso! agrenes de la superioridad; los ga u n a de las niñas. ¿Cómo viajeros se asoman á las nos presentamos en Aliventanillas y dirigen pirocante sin ropa adecuada? pos más ó menos finos á las- -La culpa la h a tenido viajeras guapas. Todo es el portero, que es u n bruto, animación y bullicio, y falañade l a otra chica. t a n m. uy pocos minutos- ¿Pero qué les pasa á usp a r a l a partida. tedes? p r e g u n t a u n viajero De pronto aparece por compasivo, con cara de sau n a de las puertas que dan cerdote, que lleva un gorro acceso al andén la señora metido hasta la nuca y u n a de Gralíndez y sus dos hijas, americana de dril color de todas sofocadas. tej a. -Oiga usted, empleado, dice la mamá dirigiéndose á- -Que el portero nos ha traído el baúl, ¿entiende un dependiente de la empresa, ¿sabe usted dónde está usted? y como tiene u n amigo en la estación, entró nuestro baúl? por u n a p u e r t a reservada p a r a llegar antes al tren, ¿Qué baúl? dice la de G- alíndez con acento amargo.