Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VIAJES DE BLANCO Y NEGRO 6 í Íi m -z m íJfrit VI BIARRITZ ¿Quién desde San Sebastián no hace u n a visita á la playa francesa, llamada por nuestros vecinos la perla del Océano La distancia es corta, s i t i e n la a l t u r a de los cambios ha elevado de tal modo la pendiente, que el camino para los españoles es un camino muy cuesta arriba. Mas de algún modo hemos de pagar á los franceses las visitas que nos hacen en Gruipú coa. ¿No vienen ellos á ver los toros? V a y a m o s nosotros en cambio á la Gran Playa de Biarritz, que viene á ser también un circo t a u r i n o Allí el mar es u n herradero. Persíguense las olas unas á otras como rasos y lidiadores; yacen sobre el mar las rocas negras y sudorosas como cadáveres de caballo; vuelan en la costa las espumas del oleaje como vuela el capote del lidiador después do u n a larga; las fondas y bótales, colocados á elevada altura sobre el mar, son los palcos y gradas; la galería del ostablocimiento, el paleo de la presidencia; la misma arena de la playa, sin casetas, pero llena de gente, parece la avena del circo llena de co, pitalistas, y esta vez de verdaderos capitalistas, rusos é ingleses en su m a y o r parte. Mas no es cosa de que entramos en F r a n c i a con el capote al brazo, proporcionando un a r g u m e n t o más á los ecrivaines do pandereta, que hoy, como en tiempos de Teophile Gautier, siguen viendo en España únicamente chulos et toreadores, navajas en liga y matadores de estirpe real. El hecho es que, con nuestro billete hasta H e n d a y a tomamos en San Sebastián el expreso del Norte, que llegó polvoriento, ojeroso, desaseado, con. el cansancio real y la febril excitación nerviosa de quien ha pasado la noche en vela rodando y rodando sin cesar por esos camine de Dios. Salió del vagón una bocanada de aire impuro y viciado por el humo de los cigarrillos, cuyos i- adáveres, consumidos y carbonizados, m a n c h a b a n la alfombrilla; gruesa capa do polvo cubría el maderaje y la cristalería; periódicos retrasados en dos fechas yacían manchados de grasa ó hechos pelotas de papel. El t r a y e c t o ora corto, por fortuna; sacudimos con el pañuelo la carbonilla que cubría los almohadones, bajamos los cristales piara que el viento disipara el acre olor al cuero y al herraje, y de codos en la ventanilla contemplamos el trazado de la línea, casi, y sin casi, paralela al mar hasta el mismo Bayona. Mientras el tren corría de Pasajes á Lazo, de Lexo á Irún, nos soltábamos en el francés para hacer boca, mejor di-