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561 quo lio nos la quiera dar. ¡Déjele usté, seña Udosia! ¡Por mi, bien dejao está! ¡Hombre, no tienen ustés ni pizca de sociedaz, ni gratituz, n i respeto al Municipio, n i ná! Estoy u n a noche y otra viéndoles á ustés sacar al arroyo el mobilario sin decirles á ustós ná, porque soy condescendiente, y estoy viendo que además convierten ustés la calle, va á hacer quince días ya, en alcoba y en cocina, y en sala y en muladar, y hoy que, contra mi costumlij voy y hago u n a salvedaz, moten ustés la pezuña, lo cual es desacatar á la autoridaz y al homuro. -Y al murguista, cámara. y como particular le pongo á usté las narices desconocidas. ¡Julián que tiés madre! -Tengo madre. la crisma porque á un m o r r a l se le antojo. -Vamos, hoy tié usté gana de chocar por los treinta y cinco céntimos de antinoche. no es verdaz? porque nos está usté dando la serenata. ¡Le h a b r á n dao toda la cuordal- ¡Suéltalo pa u n a s copas, y verás qué pronto que se hace el muerto! ¡Oiga listé, señor Damián; mire usté bien lo que dice, porque le puede pesar! Yo le azmito á usté u n a copa, ú si á mano viene más; pero se la azmito á usté, no como municipal, sino como hombro civil. ¡Ya lo sé! -Por lo demás, yo me quito las insinias. y otras cosas además. -Los h a y muy ponderativos en este mundo. -Lo que hay os gente que no conoce las reglas de urbanidaz ni de oídas. ¡Adiós, dozto! ¡Más valiera que en lugar de tumbarse en el arroyo como u n cerdo en el corral, se fijara usté en lo que hace su chico! ¿Pues qué hace? ¡Ná! Luego pasa casualmente cualisquiera sin mirar, y se le va u n pie y se rompe Pues, amigo, cuando u n hombre se que no sabe jugar, se queda en casa y no alterna coa las personas de odaz. ¿Quién? ¡Lo que hago yo es j u g a r m e los hígados contra u n real con usté! -Pa luego es tarde. Jaooba! Tráete pa acá la baraja y u n a vela. ¡Honibre, no! Vamos á entrar en el patio, porque asi, con insinias, paece m a l el que juegue uno en la vía pública. -Lo mismo da. P a darlo á usté u n a leción y pa dejarle, además, hasta sin caspa, lo mismo tié aquí que en la oatredal. ¡Eso es mentira! ¿Si? Bueno; vamos á ver la verdaz. ¡Pues n o dice que me j u e g a los hígados contra u n real! (DIBUJOS CB HUERTAS) J. LÓPEZ SILVA