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No voy ii ensalzar tus glorias; no voy á cantarte, ¡oh marl no voy á decir al mundo que eres grande, colosal, iiermosü, fiero, sublime y etcétera; que además de ue ya está harta de oirl- la picara hiiniími 4 ad, todo eso ¡oh prof wj pi la- ío Hería hablar de la mij. r. Nv Voy ima súplica á hacertS iiit nieg o humilde All 4,i aI Dentro de cinco o seií; días, en tus olas buscarán frescura para su cuer n y alivio para su mal nna joven de vfiíife años y una señora de edad. paloma candida aquélla. y ésta furioso chacal. ¡Qiiifres hat erme el favor yi -i le tratar c n suavidad joven. Ljne es lierinosa V buena cual la que más, V dar asilo en tu seno por toda una eternidad á la vieja, ijue es un! tcho peor que el mismo Satin? Dime que sí: que aunque- A pronto parece una atrocidad. is lauto si se tie. io en cuenta ¡oh inmenso mar! que la joven es mi novia y la vieja su mamá. Comprendes ahora mi rneíro Evitar que mi hogar sea, en ve? de un paraíso. del infíerno sucursal? ¡Compláceme! ¡Te lo pulo con nmcha necesidad I ¿Couque marcharon tus amos? ¡Si supieras lo quo han hecho! ¡Onenta, cuenta ¡V parei ian tan canüosos tan buenos! ¡Qué cosas ve una en el mundo! -En fin, concluye ¿qui es elh- ¡Casi nada! Que después de ionerse como naev s el lunes por la ma. riana... pecaron! -jQniá! Se fueron á vivir ii que no aciertas on quién- ¡Claro que no acierto! -Pues é! ron ma tal Concha, V ella rm un Sordip ro.