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451 Las tropas de Coupigny (general español) rechazaron vigorosamente la primera acometida del enemigo, que tuvo que desalojar una altura que ocupaba y retirarse hacia el puente; pero Dupont reconcentró inmediatamente sus fuerzas, recuperó parte del terreno perdido y cayó con gran ímpetu sobre el centro y derecha de nuestro ejército. También fueron rechazados los franceses esta y cuantas veces intentaron romper la línea española. Entretanto nuestra artillería hacía gran daño al enemigo y desmontaba sus piezas; la sed y el calor abrumaban á los soldados de Napoleón, y Dupont, impaciente y desesperado ya, y temiendo de un momento á otro ser atacado por Castaños, á las doce y media de la 1 -r i ki í BATALLA DE B A I L É N -C U A D B O DE PICÓLO mañana intentó el último esfuerzo; á la cabeza de todo su ejército cayó sobre el centro del nuestro con tal ímpetu, que los mariaos de la Gruardia imperial llegaron casi á tocar con los cañones de España. Pero también ahora estrelláronse los franceses ante la constancia y serenidad de Eeding, que mandaba en jefe, y la inteligente dirección del mayor general Abadía; y herido Dupont, muerto el general Dupré y otros oficiales superiores, tendidos en el campo más de 2.000 franceses, pasados á nuestras banderas los suizos y aterrado aquél por los cañonazos que á sus espaldas oía, disparados en señal de aviso por la tercera división española, que acudía mandada por Peña, propuso suspensión de armas, que Eeding aceptó. Tal es, en breves rasgos, la famosa batalla de Bailen, rica en episodios tan heroicos como las cargas de los piqueros andaluces, desbaratando y venciendo á la infantería enemiga con garrochas y varas de detener. El mejor elogio de tan memorable victoria lo encontramos en las siguientes frases de un historiador militar francés, el general Foy, quien escribió entre otras cosas, refiriéndose á este suceso: I Qué fuerzas y qué poderío iban á ser necesarios para domar una nación que acababa de conocer lo que valía! ¡y qué efecto en las demás naciones! La Inglaterra deliró de gozo; la Europa oprimida se volvió hacia España, y todos los pueblos fijaron sus miradas en el punto de donde saltaba de una manera tan imprevista un destello de luz que había de alumbrar al mundo. ToRcuATo LÜCA DE TENA