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GALERÍA DE TIPOS EL RICO IMPROVISADO Antes era simplemente Juan Pérez Pulga, y daba sablazos á diestro y siniestro sin pizca de aprensión. Modesto, sencillo, humilde, y hasta adulador en ocasiones, resultaba simpático, sobre todo á las personas sensibles á la adulación, que son muchas. Eso era antes. Hoy es nada menos que don Juan de Pérez del Pulgar y andando el tiempo será, si quiere, Excelentísimo Señor ÍTada más fácil, mediante una gran cruz ó un títido nobiliario, cosas que hoy se dan á cualquiera por un corto estipendio ó una buena recomendación. El antiguo Pérez Pulga puede ser sin ninguna dificultad conde de Casa Pérez, gran cruz, caballero de una orden cualquiera, grande de España, etc. etc. Y puede ser todas esas cosas, juntas ó separadas, porque ya es rico, y al serlo tiene lo esencial, la base, la primera materia. ¿Que cómo se ha hecho rico Juan Pérez Pulga? No sea usted indiscreto: ciertas cosas no se preguntan ya en España. Hay varios medios; procedimientos, mejor dicho. La lotería, un destino elevado en Ultramar, casarse con una mujer rica, fea ó que tenga algo que tapar Y aún hay otros medios y procedimientos más feos. Pero, en fin, aquí no discutimos eso. El hecho es que el que ayer era simplemente Juan Pérez Pulga, y daba sablazos, como dejo dicho, es hoy el Sr D. Juan de Pérez del Pulgar, y arrastra coche, y tira el dinero, y es perfectamente inaguantable, tajo todos sus aspectos y desde todos los puntos de vista. El rico improvisado se conoce á la legua, aunque tenga muy mala vista el que le examina. Dase á conocer, ante todo, por su aspecto insolente, su actitud arrogante, su ropa nueva, cortada con arreglo al último figurín, y singularmente por la profusión de valiosas alhajas, muchas de las cuales resultan, por su valor excesivo, de pésimo gusto. Más que por su lujo, por su aspecto y por su insolencia, resulta cargante por sus hechos y por su conversación. Háblele usted de la temperatura, de la última crisis, del emperador de Alemania, de la cuestión de Melilla, de la comedia nueva ¡de lo que usted quiera! Es lo mismo, es decir, es inútil: él llevará indefectiblemente la conversación, natural ó violentamente, al punto interesante de sus riquezas, de su lujo, de su bienestar, de lo que gasta, de lo que come Se habla, por ejemplo, del galán joven de Zaragüeta, que ha gastado cuatro mil pesetas en poco tiempo, y en seguida salta el rico improvisado y dice: Eso no vale nada; cosas de chicos. Yo acabo de gastar quince mil pesetas en un tronco- -Tú sí que eres un tronco suele decir para su capote el que ahora le escucha y antes le conoció como Pulga inofensiva, salvo lo del sable.