Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
406 Pero si esto sucede algún día, ¿dónde habrá fuerza superior á la de éste que podemos llamar el quinto estado Malo es que se arme la de San Quintín, pero es mucho peor que se arme la de San Bernardino. a ¿Con qué derecho queremos extirpar la mendicidad callejera, aquí donde existen la mendicidad política, la literaria, la artística, etc. etc. Nadie se ocupa del trabajo ni cree en la eficacia del projpio mérito. Refranes madrileños á machamartillo son los siguientes: El que no tiene padrino no se bautiza. i Pobre porfiado saca mendrugo. i Aburre y vencerás. Donde una puerta se cierra, ciento se abren. Y otros más que forman la gramática parda de la alta miendicidad. En una ú otra forma, esto es lo que vienen á decir casi tocios los muchachos que llegan á la corte: -Señorito; una recomendación que me falta para ayuda de un destino de doce mil reales. El Congreso ha tomado un acuerdo feliz en vista del horrible calor que, como un rey absoluto, no sólo reina, sino que gobierna también. Antes que los señores diputados hayan pensado en marcharse hacia las playas, la discusión por sí sola se ha metido en el mar, y no sabemos en qué vendrán á parar estos oleajes, resacas, mareas y remolinos. -Ño me toque usted á la Marina; tal era la frase consagrada años hace. jí cíV íl- Pero no hay nada invulnerable para la inmunidad parlamentaria, y trátase ahora en el Congreso de averiguar por qué arte de birlibirloque han dpsaparecido los cuantiosos millones dedicados recientemente al material de nuestra marina dé guerra, que, sin embargo, no cuenta hoy con un barco ni medio en condiciones. Hablase de buques ilusorios quf por su coste, parecen hechos con billetes de Banco. Juguetes de niño, tan caros como débiles. Dícese que para el caso de un apuro internacional, no contamos con un buque de guerra para un remedio. Pero eso no; es indudable que tenemos uno por lo menos. La nave del Estado, ¿no es un verdadero barco de guerra? Cada día se arma en su cubierta un zafarrancho. Más vale honra sin barcos que barcos sin honra dice el heroico dilema de D. Casto Méndez Núñez. Pero ¡ay! que ahora nos encontramos f sin una cosa y sin otra. Hemos arrojado almar nuestros millones más saneados, como arrojaba el Dux al Adriático su mejor sortija. ¿Adonde han ido á parar esos millones? Cuestión es ésta para resuelta por un Congreso de buzos, mejor que por un Congreso de diputados. A éstos, como á los contribuyentes de quienes ostentan la representación, sólo les queda el remedio de entonar aquella playera: A la m a r fui por cruceros, cosa que la m a r u o tiene; m e t í l a m a n o en el agua, la esperanza me m a n t i e n e Esperanza fundada en el personal, que no en los barcos de nuestra marina de guerra. Porque si llega el caso de defender nuestro territorio mar adentro, habrá que hacer una requisa de vejigas, lanzar al agua nuestras fuerzas de mar con el débil apoyo de esos flotadores, y esperarlo todo del valor de los marinos españoles y de su amor probado á la madre patria. LUIS B O Y O V I L L A N O V A (DIBUJOS DE CILLA)