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393 pero á ti, no sé por que, te lo deseo contar. ¿Y sabes lo que te digo? Que aunque apenas me conoces, tengo unas ganas atroces de que te cases conmigo, aunque ignoro, por mi mal, de los ramajes espesos y nos hartamos de besos mientras hablan las mamas. Con que te espero á las dos. ¿Quieres llevar tu bebé, y jugaremos á que nos le había dado Dios? Tiré el manuscrito al suelo, y ella, mirándome fija, me confesó avergonzada que ya se había enterado y que había contestado por medio de la criada. Guardé la carta, y de prisa si te podré mantener, pues no sé qué voy á ser, si albañil ó general. Di que te lleven mañana á la plazoleta, y cuando estemos allí jugando con Julio, Jorge y su hermana, nos escondemos detrás Esconde este manuscrito y con él no te descuides. Adiós, adiós; no te olvides de tu amante Miguelito. y Esto á mi inocente hija le escribía el rapazuelo. puse fin á aquella escena que me estaba dando pena y á la vez me daba risa. Y hoy aquí me tiene usté, lector mío, que no sé, pensando en tamaño exceso, si dar á mi niña un beso ó atizarla un puntapié. JUAN P E E E Z ZÜNIGA (DIBUJOS DE MÉNDEZ BRINGA)