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-No le durará mucho el deseo, pensaban las arafia símbolo de la astucia y de la constancia. La bella mariposilla ni atendia ni le importaban los jaiclos de sus enemigos ó de sus envidiosos. -He dicho que pongo casa, y lo hago. ¡Bonita soy yo para volverme atrás luego de haber tomado una resolución! Ahora se verá si soy ó no soy activa y diligente, Y hermoseada por la luz, que le daba luminosos reflejos, y llevando en sus lindas alas, como las almas de los artistas, la copia fiel de lo bello de la naturaleza, luz del sol, color de las flores volaba cual si por alas hubiera tenido dos llamas y por espiíitu el pensamiento de un poeta. Pasó recorriendo todas las rosas: una era excesivamente grande, otra estrecha; aquella guardaba una avispa, esotra una tribu de pulgones; los jacintos se murohitarían pronto, los lirios aletargaban con la pujanza de su perfume los pensamientos están demasiado bajos, las dalias demasiado altas, las magnolias tienen duras las corolas No hallaba lugar á propósito para hacer fu casa la mariposilla. Voló de calle en calle, luego de jardín en jardín, de campo en campo, hasta que al anochecer vio brillar una estrella y una loca alegría l a encendió el deteo. Allí iría, á aquel hermoso lugar de luz. Tras de la estrella brilló otra y otra, y al fin el cielo se pobló de maravillosos puntos de luz en medio de la noche y desatenta, ebria, ardiendo en desees, voló de aquí para allá, arrebatada por el delirio. Y así vivió, trémula de asombro, á merced del grande é insensato pismo que produce la belleza del mundo y de los cielos. Vagaba, vagaba por danza continua, abrasándote en ese amor de las almas voladoras que mueren al fin, perdiéndose en la inmensidad de la belleza que jamás llegan á entrever los obscuros caracoles, envueltos en su babopa codicia y con la casa á cuestas. Sin embargo, la mariposilla se transformó, se hizo idea, se introdujo en mi cerebro... y me ha comurjicado su afán. Heme á mí buscando casa de estrella en estrella, ¡como tantos otros espiritus- mariposasl No haremos casa pero ¡qué diablo! buscándola vivimos. JOSÉ Z A H O N E R O (DIBUJOS DE M A E T Í N E Z ABADES) CUENTO BATUKRO, POR GASCÓN to i ¿Cuánto quieres por esos alberges -Tres realices. -Te daré dos reales ecétera, -Y ¿qué es ecétera? -Qne me lo tiene? que subir á raso.