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880 arte, sea falta ó bnena, me convence y convencerá siempre más que esos alar Jes de fuerza que han convertido el juego de pelota en un brutal pugilato de boxeadores. Creo que no existe hoy zaguero alguno que posea la vista y la inteligencia del Chiquito para rematar tantos adelante, qué es, para mí, el colmo de la habilidad en un zaguero, por lo cual conceptúo á Ángel Bilbao como el primer jugador de atrás que hoy pisa las canchas nacionales. Lo que hay es que el Chiquito es de los que se afligen con facilidad suma, y necesita llevar un delantero duro y que entre á los quites con eficacia, para mantenerse confiado, conservar la resistencia y desarrollar su terrible juego. No hay quien tenga seguridad como él para servirse á la pelota con el revés- aire, ni la mande mis castigada, ni la coloque mejor; y cuanto á las jugadas adelante, para las cuales precisa ojo é intención superiores, ejerce sobre ellas un dominio maravilloso. Ha mantenido el cetro de los zagueros hasta que comenzaron á salir otros que jugaron más sucio que él y demosti- aron más poder intrínseco. Y como, hoy día, un partido de pelota se reduce á ganar, sea como quiera, su dinero los que lo apuestan, y el resultado fiaal depende de quien pega más, aunque resulte aomo jugador un alcornoque, de aquí que la escuela de lo sucio, impuesta por el Chiquito, haga deplorables estragos y que la fuerza bruta venza á la ha bilidad. Ahora traen los modernísimos jugaEN LA CULPA VA E L CASTIGO dores de Buenos Aires enormes cestas, IH) R á las cuales han bautizado con el gráfico nombre de cestas Mauser, las cuar: tí- M: ií ii les, según parece, lanzan la pelota á fantásticas distancias. WÉ 3 Así iremos poco á poco destruyendo en el viril sporf todo cuanto pueda tener relación con la inteligencia, y acabaremos por ver jugar á una docena i; í; g: í. de eminentes gañanes, para quienes habrá que construir frontones kilométricos que comiencen, verbigracia, en la Puerta de Toledo y acaben en Carai banchel. De todas suertes, mientras llega ese caso, ello es que el Chiquito figura hoy yiiSii con justicia á la cabeza de los zagueros modernos, y que su juego soberbio y fuerte encrientra pocos, muy pocos capaces de resistirlo. Fuera ¿e Pedros, que empuja más cuando está seguro y lo ha vencido varias veces, no hay al presente nadie que pueda Irchar con el Chiquito de Abando. ¡Y lo digo yo, que no tengo trigo rti formo en la fiiade los insoportables incensadores de Ángel Bilbao, ni puedo ser, por lo tanto, Licurgo, Terencio, ni Solón! II Wá 611 1 m m 1i m 1 i H fL i p 1 AsTONio P E Ñ A Y GOÑI