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3: 55 Y los hombres, para liacer lo que propicio les fuese, se inclinaron á tener un Congreso que pidiese lo que había de llover. Se eligieron diputados los más ricos hacendados, y fueron sus electores todos los interesados en el campo j sus labores. En la primera sesión, que fué reñida y violenta, se entabló una discusión sobre si es la lluvia lenta preferible al chaparrón. Mas donde tuvo que ver la gran pugna de intereses, fué más tarde, al resolver en qué lunas y en qué meses era forzoso llover. En fin, hubo desafíos, y llegaron á las manos los que labran los secanos, los que cosechan tardíos y los que siembran tempranos. Demandando que lloviera echaban sus bocas fuego, y porque á su gusto fuera, cada cual, á su manera, tocaba su himno de riego. Las nubes, en tanto, huían, y si más tarde avanzaban, al punto retrocedían, porque unos las repelían mientras otros las llamaban. Y el sol, mirando estas cosas desde las cumbres del cielo, abrió sus fauces grandiosas, derramando sobre el suelo carcajadas luminosas. Y entre tanto que al poder de sus rayos comenzaban los frutos á perecer, aún los hombres disputabaa cuándo había de llover; tanto, que Dios, indignado por tan larga discusión, creó de un soplo un nublado y arrojó sobre el senado un terrible chaparrón. Y rasgando el azul velo, rodeado de sus querubes se mostró Dios ante el suelo á proclamar desde el cielo la anarquía de las nubes. EAFAKL TOSEOM. É (l) iKDJO DE MENDBZ B R I N G A) PRINCIPIOS Y AXIOMAS FALSOS 0 H A Y E E G L A SIK E X C E P C I Ó N -Falso, porque Í S usted s una regla Y esta regla, ¿qué excepción tiene? Ninguna.