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ANO IV MADRID, 19 DE MAYO DE 1894 NüM. 159 RECUERDOS DE LA PEREGRINACIÓN Publicamos en esta página un retrato del Sumo Pontífice en el acto de echar su bendición sobre los peregrinos españoles que han visitado recientemente a Ciudad Eterna. La hermosura del espectáculo; la grandiosidad del acto pontifical, realzada por el entusiasmo ferviente de diez mil devotos peregrinos y por la belleza arquitectónica sublime de la basílica de San Pedro; la honda impresión que en el pecho de los romeros españoles dejaron grabadas las ceremonias de la corte pontificia, justifican estas lineas y la publicación del adjunto grabado. Uno de los escritores cristianos que mejor ha sabido expresar Jas impresiones recibidas en la gran Basílica, describe asi el interior del primer templo cristiano: Tres anchas naves; pilares enormes cuya planta es equivalente á la de iglesias enteras; bóvedas doradas cuya altura asombra; estatuas colosales de mármol blanco representando á los Profetas, á los Fundadores de órdenes religiosas y á una multitud de alegres ángeles; pilastras corintias, estriadas, de increíble elevación; los cuadros más bellos del mundo reproducidos en admirables mosaicos; las Virtudes, gigantescas figuras en estuco, adornando los grandes arcos; allí la Confesión de San Pedro, 6 pea la tumba de los apóstoles; allá el majestuoso altar mayor, aislado sobre el lugar donde se encuentran los brazos de la cruz latina que forma el templo; detrás, el espacioso ábside, Coro de los cardenales. Salón del trono de los Pontífices, Corte de las almas he aquí las primeras maravillas que fui distinguiendo en la gran maravilla del conjunto. Y todavía no había formado idea de la inmensidad del templo Tal es la armonía, la combinada proporción de todas sus partes. Añádase á este espectáculo hermoso el no menos sublime del paso del Sumo Pontífice por entre las filas apretadas de católicos, que agitan sus pañuelos, llenan el aire d. e entusiastas vivas y rompen en una ovación delirante, sublime é imposible de igualar con ningún espectáculo humano. El Papa con sus albas vestiduras, emocionadísimo, sobre la silla gestatoria, rodeado, seguido y precedido por el colegio de Cardenales; los camareros, portadores de grandes abanicos de pluma; la guardia suiza vistiendo el original uniforme ideado por el gran artista del Vaticano; la guardia noble, actual recuerdo del antiguo patriciado romano; los capellanes comunes y secretos, los escuderos pontificios y todas las jerarquías de la complicada serLA BENDICIÓN UEBI ET OKBI vidumbre del Papa. Con tales espectáculos y tales escenas preparado, calcúlese la impresión que en el pueblo católico congregado bajo las naves de San Pedro causará la bendición urii et orü, lanzada á los cuatro vientos por el representante de Dios sobre la tierra. En la página siguiente ofrecemos á nuestros lectores, tomados del natural por la fotografía, varios servidores civiles y militares de la corte pontificia.