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279 Pero aparte esas ventajas, y prescindiendo de los horrores del saque, que en Portal ha sido en todas ocasiones el arma más temible del jugador, lo que á mí me hizo aplaudirle siempre con toda mi alma fué una cualidad que es, para mi, la que debe ostentar sobre todas un pelotari digno de ese nombre. Esa cualidad es el amor propio; esto es, el afán de la lucha, el empeño, la codicia de la victoria, el deseo de ganar. Si los pelotaris todos jugasen como vi jugar á Portal en San Sebastián el verano último, no dirían los aficionados las enormidades que se les oye á cada paso contra los tiranos del frontón. La plaza era pequeña para el; siempre en acecho, prevenido siempre, sugestionado por la batalla, vimos todos á Portal entregarse á discreción, correr de aquí para allá, entrar á los quites de su zaguero dando monumentales boleas desde los cuadros 9 y 10, con la cesta siempre al aire, no descuidándose nunca, y en una tensión nerviosa, en un goce de pelear tan grandes, que sólo le faltaba soltar alaridos pard parecerse á los moros cuando corren la pólvora. ¡Sólo Aláh es grande! dicen los rífenos. ¡Sólo Portal es inmenso! decíamos este verano en San Sebastián. No le he visto jugar desde entonces. Se casó y vino á la corte con un miedo horrible, porque le metieron en la cabeza que le odiaban en Madrid. Me lo dijo con acento de profunda pena, y logré convencerle de que en Madrid no se odia á nadie que cumpla con su deber. Luego lo vi aquí muy satisfecho y haciéndose lenguas de la bondad y el aplauso con que lo habían recibido. Ahora se halla en Irura descansando, según parece, y restableciéndose de una enfermedad leve, rodeado del cariño de los suyos y de las bendiciones de su pueblo natal, aunque esto de las bendiciones sea pura fantasía de literato. Pero, en fin, el caso es que, con bendiciones ó sin ellas, el hombre volverá en breve á Madrid y dará que hacer muchísimo á sus conspicuos compañeros. ü n detalle, para terminar; detalle que, en los tiempos que corren para el pelotarismo moderno, tiene bastante importancia. Las rudezas exteriores de Portal encubren un fondo de niño. Y así como es insoportable, y hace muy bien, en los partidos de desafío, en los cuales quiere abroquelarse con todas las ventajas, en cambio no hay jugador más dócil, condescendiente y bueno, si se trata de servir á las empresas y al público en circunstancias normales. No tiene corte de parásitos y de aduladores; vive muy modestamente, y le tachan de avaro. Séalo en buen hora de su dinero en su casa, con tal de que se muestre pródigo de fuerzas y maestría en el frontón. Lo primero le importa sólo á él; lo segundo interesa á los aficionados, cuyos aplausos y aprecio no faltarán á Portal nunca si sigue siendo lo que es ahora: gran jugador de pelota y hombre formal. ANTONIO PEÑA Y GOÑI CIRCO DE PARISH LOS PERROS M U S I C A L E S D E L CLOWN LAVATBK S