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y. PORTAL t F MM ¡Í ff Síf El retrato del gran Pedro Arrese Igor que se exhibe hoy en el escaparate de BLANCO Y NEGRO, debió de haberse publicado hace algunos meses, a raíz del casamiento del famoso jugador. En esa fotografía aparece más joven, más gallardo, un si es no es sonriente y dulce, y hasta, si me apuran ustedes, distinguido. Cuando se la hizo Portal (la fotografía) tenía menos años, no se había cuadrado, como lo está ahora, y ostentaba cierto porte desenvuelto y frescachón que daba á su figura un especial carácter. Por eso quise yo que la publicación del retrato de Arrese Igor en BLANCO Y NEGRO representase, por mi parte, un modesto re- galo de boda; que sacarle á cualquiera con unos cuantos años menos y otros tantos atractivos más, es siempre cosa fina y de agradecer en Irura, cuna del jugador, y en todas partes. Pero los escritores proponen y los moros disponen: fueron á Barcelona los retratos de Portal, del Chiquito de Abando y de Blícegui para que los fotograbasen, y comenzaron los partidos de pelota allá en Frajana y el Gurugú. Y las boleas y reveses de los hijos de Euskaria quedaron eclipsados por las rasas y cortadas y dos paredes de los nietos de Mahoma, que Aláh confunda; es decir, que debió confundir entonces y que ahora bendiga Dios. He ahí la causa de que el formidable Pedro Arrese Igor, alias Portal, gala y ornamento de Irura, llegue con retraso á la vista de ustedes y se presente ante ella rejuvenecido y en estado de merecer. A bien que nunca es tarde si la dicha es buena, y Portal, que como hombre y como jugador de pelota disfruta hoy de todas las venturas apetecibles, es en el presente momento histórico y pelotístico una verdadera actualidad. Hace dos inviernos se marchó de Madrid, donde le habían tratado con excesiva dureza por las desigualdades de su juego. Se metió en el frontón de Deusto como en una madriguera, y allí vegetó peleando contra su cuñado Barrióla, llevando de zagueros al Chiquito de Abando y á Navarrete. Los madrileños tenían poco menos que descontado á Portal cuando surgieron los famosos partidos de desafío con el Chiquito de Abando, y el hombre se dio nuevamente á luz. ¡Vaya una resurrección! ¡Que lo digan Irán y Tandilero! ¡qué lo redigan Gamborena y Pedros! Aquello fué la irrupción de Atila. Donde metía la pata el caballo de éste no volvía á nacer hierba; donde metía la cesta Portal no volvía á nacer un delantero. Tengo muy poco espacio, y no puedo ocuparme de historias retrospectivas, sobre todo ahora que la pareja invencible ha llevado ya más de un achuchón. Después de los cuatro primeros partidos de desafío, ninguno de los cuales presencié, vi jugar á Portal en Beti Jai de mi pueblo, y declaro paladinamente que me entusiasmó como lo han consegiiido muy pocos. Su juego, siendo el mismo de siempre, juego de fuerza ante todo, había ganado extraordinariamente en igualdad, se había afinado y poseía un nuevo recurso, el revés- aire, que hoy es indispeusable en todo delantero.