Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LÁGRIMAS QUEBRANTAN PEÑAS Fabrioio y tío Peroles se habían reunido para ir á pedir una moza en casamiento. Fabricio era el pretendiente y Peroles el abogado. Fabricio, mozo fantasioso y repulido, estrenaba aquel día unos sajones nuevos lindamente bordados, como los usan los vaqueros de Salamanca. Malos lujos eran aquéllos para ser lucidos en lo más rudo del invierno, cuando se hallaba nevada la sierra, como el blanco armifio todo el valle, desnudos 5 S: los árboles y sólo verdes los pinos, solitay rias las veredas y los caminos, presos por el hielo los arroyos, ceniciento el cielo con nubes densas, y frío y rugiente el Nordeste. Allá abajo se velan agrupadas sobre un cerro las casas de la Coleja, con su iglesia formada por dos cubos de gusto románico y una alta y vieja torre de piedra y de ladrillo, el leñoso nido de la cigüeña, entonces ausente, y que, como todos los años, llegaría poco antes de la primavera, cuando el cerrojillo comenzase su malicioso canto en los árboles de los huertos y de los bosques, y cuando se viese en los almendros y los castaños los botoncillos que á fines de Abril se abren en flores y hojas. Y por el otro lado, y entre los montes, no lejos de a 5 (uél que dibuja y señala la figura yacente de Za mujer muerta, capricho visto como en Mont- Blane la silueta de Napoleón I, erBspinar, pueblo del tío Peroles. Ambos campesinos, Fabricio el mozo y el viejo Peroles, se habían reunido en el cruce de los caminos de uno y otro pueblo para tratar de un asunto de interés, y ambos hablaban con solemne despacio y gravedad. -A mí, decía Fabricio, me nombran el Caviloso en el pueblo, porque es moda muy en uso por la Coleja esto de poner apodos á la gente, y apuesto á que á mí me nombran como he dicho porque tengo grande la cabeza y se me tiene por hombre receloso; mas no por otra causa, ni por burlas, que yo no aguantaría que se me hiciera la risión de todos. Y como no es por deshonra ó Mohorno lo del mote, no creo que sea contra para que yo me case con la mejor moza del Espinar. ¡Dios sea bendito, y qué buena chica es María I Conoeíla en la fiesta de í á m e j a por la romería de Nuestra Señora del Cubillo, y jella me valga! ííewáe el plinto y hora en que hice conocimiento con la tal moza, determiné casarme con ella, si ella es gustosa, y su padre, el tío Celedonio, no hace la contra por si fué ó por si vino, y sale á colación lo de si ella tiene tanti cuanto y yo tengo más ó menos. -Quieres, según eso, casarte con María, la del tío Ricaelio. f tt