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COSAS DE VILLAQUIJOTES Hay en Villaquijotes dos propietarios que allí son hombres llanos y muy corrientes, pero que fueran seres extraordinarios en otras poblaciones y entre otras gentes. Don Gil sólo se fía de sus acciones: quiere saberlo todo, y aunque es muy bruto, impone á cuantos habla sus opiniones, y es en todas sus cosas jefe absoluto. Y don Blas es modelo de almas seacillas: aunque tiene criterio, siempre lo oculta, y hasta para calzarse las zapatillas, al primero que encuentra se lo consulta. Sucedió, pues, que entrambos se propusieron construir sendas casas para el verano, y compraron solares que les vendieron en un hermoso pueblo, del mar cercano. EL PLANO DEL AKQUITECTO POB FILIBEET Porque en Villaquijotes, cosa es probada: un sabio, estando solo, vale por ciento; dos juntos, valen medio; tres, casi nada; y si hay cuatro, no valen lo que un jumento. No sé Villaquijotes qué enigma encierra, qué maléfico sino, qué hados nefandos, que el valor de los sabios de aquella tierra está en razón inversa de los sumandos. Ka que en Indias sus padres fueron virreyes, y allí descienden todos de campeones, y á, manera de edictos, bandos ó leyes, quieren que se respeten sus opiniones. Mas sea lo que fuere, vamos al cuento. Sucedió que las casas se terminaron, y flaqueando entrambas por el oimiento, con asombro de todos se desplomaron. Don Gil hizo los planos á su capricho, y dijo al arquitecto por él buscado: -Hágame usted la casa como le he dicho, porque, si no, no hay nada de lo tratado. Don Blas, por el contrario, muy circunspecto, para que la obra suya no fracasase, mandó trazar los planos á un arquitecto y que una Junta técnica los estudiase. Y pasó lo que en casos como éste pasa: que ya en su casa nueva don Gil vivía, mientras la Junta técnica de la otra casa estudiaba los planos y discutía. Hubo en la Junta citas, observaciones, tras una enmienda nueva llegó otra enmienda, imágenes, sentencias, imprecaciones; en fin, hubo de todo, menos vivienda. Don Gil al arquitecto le echó la culpa; los de la Junta técnica, por varios modos, en errores ajenos vieron disculpa para del compromiso zafarse todos. Y después del fracaso que queda dicho, para enmendar el daño y el desperfecto, Gil hizo nuevos planos á su capricho, y Blas nombró otra Junta y otro arquitecto. Estos serían hombres extraordinarios en otras poblaciones y entre otras gentes, pero allí esta calaña de propietarios son personas comunes y hombres corrientes. RAFAEL T O R R Ó M E