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ESPAÑOLES ILUSTRES PABLO SARASATE ¿Quién no le conoce? ¿Quién no le admira? ¿Quién, de los que han tenido la suerte de tratarle, no le adora? Dotado de un temperamento musical tan prodigioso que no parece í- ino que Dios dijera al echarle al mundo: Ahí va una muestra de cómo tocan los ángeles cuando hacemos música en el cielo nació Pablo Sarasate en Pamplona el 10 de Marzo de 1844, donde su padre era músico mayor del regimiento de Aragón. A los tres años, Pablito, como otros chicos por un trompo ó un caballo, lloraba y pateaba porque le dieran un violln. Y tan buena maña se daba aquel músico para manejar el arco, que en seguida le pusieron maestro. Seis años tenia cuando dio su primer concierto en la CoruSa. La condesa de Mina le pensionó tara poder seguir sus estudios en Madrid con el maestro D. Manuel Rodríguez. Tocó al año siguiente en el Teatro Eeal, y la casa se vino abajo á aplausos. Pensionado por la reina y el Ayuntamiento de Pamplona, acompañado de su madre salió Sarasate para París en 1856. Al llegar á Bayona murió su madre del cólera, y aquel niño de doce años quedóse sólito, sin saber francés y sin más capital que su violin debajo del brazo. El banquero D. Ignacio García le acompañó á París. Abriéronsele de par en par las puertas delConservatorio, y en la clase de Alard fué necesario darle ejerracios especiales, pues la pieza de estudio que á sus compañeros se daba 7! yt para trabajo de una semana, tocábala él al día siguiente tras una sola lectura. Un año después obtenía por unanimidad el primer premio, y poco después la reina le enviaba la cruz de IsaSARASATE COMrONIIiXDO bel la Católica. En 1861 empezó á correr el mundo, dando su primer gran concierto en el Pd, lacio de Cristal de Londres y recorriendo toda Europa hasta Buoharest y Constantinopla. El éxito era inmenso én todas partes, y el negocio enorme para los empresarios; porque Sarasate, sin más ambición que su arte, siempre desconoció el valor del dinero. Fue xuego á América, recorriendo la Argentina, Chile, el Perú, el Brasil, Méjico. Su empresario ganó una fortuna, y en pago de aquella tournée triunfal le dio una letra de 20.000 duros sobre Nueva York. Llega á esta ciudad con cuarenta duros escasos en el bolsillo, va á cobrar su letra ¡La casa de banca había quebrado la víspera! ¡Qué importal ¡Le queda su violíül Aquella noche se daba un gran concierto con la Patti, en todo el apogeo de su gloria. Sarasate, desconocido allí, consigue tocar un número del programa. Lis ysinkeej se vuelvan loóos, la Patti queda eclipsada, y al terminar la función diez empresarios se disputan el contratar á nuestro, violinista. En pocos meses recupera con creces lio perdido en la quiebra, y dejando en los Estados unidos una impresión que no se ha borrado ni se borrará, regresa á Europaj, donde desde 1876 ha dado coa éxito creciente más de mil quinientos conciertos de una importancia sin precedente en el arte deil violin. Porque esta gloria nacioaal española no sólo conoce y toca cuanto para violin se ha escrito, sino que, además de habar Qreado las muchísimas obras de autores contemporáneos que se han inspirado para es-