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A OCHO DÍAS VISTA TJOH ojxH eciííos. -En la Comedia y en 1; H Cortes. -Ibsen á secas í Ibsen á paseo. El ministerio Joven. -Los trata- lo- s. -De dónde vif- ne el oportunismo del Gabinete. -Remedios Iieroicos; el MU de indemnidad A ministerio flaco todo son pulgas- -La actitud déla mayoría. -Cómo se llenan los huecos ministeriales. -Ko gana el Gobierno para Romeros. Lo tle Valencia- -Blfuturo milagro de aguilera. -Piedras valencianas y panes andaluces. -Obispos y cardenales. Todo tiene su explicación. -Reliquias para el Gobierno. -El fusit. nismo y los aires marinos. San Sebastián, Santander, Valencia- -Condenado en costas. Los aparecidos, drama de nn revolucionario autor noruego, ha sido puesto en escena á ía vez en dos de los principales coliseos de esta corte. En la Comedia, el admirable Novelli ha repre? entado una traducción italiana de dicha obra. En el Senado hemos visto un arreglo fusionista del mismo drama famoso. ¿Qué, sino nuevos, fantásticos é instantáneos aparecidos son los miembros infelices del ministerio actual, apenas nacido cuando ya herido de muerte por la votación senatorial de tan triste y funesta recordación? Yo no me atrevo á asegurar que Los apare (i los de la Comeiía y los de las Cortes sean una obra misma. quella viene del noruego seguramente. Esti viene del ueco, á juzgar por lus rf presen (aciones sucesivas. El drima de la Comedia es de Ibsen, de Ibsen á secas. El del Senado es un drama de Ibsen á paseo. jInfeliz Gabinete con asistencia ó sin ella! Bien asistí o por los conservadores, bien entregado á sus propias íuei as, no le salva ni el Altísimo; ni el Altísimo ministro (le H Grobernacion Pobre mmisitno! Tin joven y ya desacredi- tratado. En la cuestión batallona, es decir, en esta cuestión de los Traíados, no sabemos a que carta quedarnos ni á qué arancel. ¿Qué somos nosotros? se pregunta algún ministro candido; ¿somos librecambistas? ¿somos proteccionistas? ¿ó somos de Belchite, como dijo el otro? -Oportunista y nada más que oportunista, dijo el ministró de la Grobernacion, dando tregua por un instante á sus infatigables desvelos por la clase obrera. Y claro es que esto oportunismo no debe ser cosa de oportunidad porque nada tin inoportuno como el pasado conflicto, sino cosa de Oporto, como dando á entender que el Grobierno sólo es partidario del tratado con Portugal. El bill de indemnidad, ese saco de oxígeno que ha de prolongar brevemente la vida del enfermo, no na de ser negado por las Cámaras, porque los deseos del moribundo siempre son sagrados, y muy fáciles de cumplir además cuando son deseos inocentes. Pero, con franqueza, vivir gracias á un MU, ¿no es arrastrar la vida con bill- ipendio? Ni son estas cuestiones comerciales las únicas que han caído sobre este Grabinete lleno de goteras, no; que, como dice el refrán, á perro flaco todo son pulgas. La actitud de la mayoría, no tan entusiasta j valiente como 63 de costumbre en aquellos bancos, dio lugar á una curiosa polémica entre dos diarios madrileños acerca del alcance gramatical y parlamentario de la palabra aplauso Ignoro si algún conspicuo personaje increparía á los